En el marco de 5by20, el programa global de la Compañía para acompañar el desarrollo económico de las mujeres, Coca-Cola Argentina ofreció talleres y becas para que más de 10.000 mujeres del país pudieran mejorar sus emprendimientos. Balance de un programa que plantó una semilla para achicar la brecha de género y lograr un mundo más inclusivo.

En 2010, la Compañía Coca-Cola puso en marcha 5by20, su compromiso global para acompañar el desarrollo económico de 5 millones de mujeres para fines de 2020. Coca-Cola Argentina se sumó a esa iniciativa y, junto a Fundación Global y la Unión Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), desarrolló un programa que llegó a más de 10.000 mujeres del país.

En Argentina, el programa se centró en aquellas mujeres que integran la extensa cadena de valor de la Compañía: “Hay mujeres en el sector agrícola que producen los limones con los que hacemos nuestras bebidas, pero también las hay en nuestras plantas, en nuestras oficinas, entre nuestros clientes y entre nuestros consumidores. Las mujeres somos omnipresentes y por eso somos relevantes para la empresa”, graficó Mariale Álvarez, Directora de Asuntos Públicos, Comunicación y Sustentabilidad de Coca-Cola Argentina, al repasar las motivaciones y los logros de 5by20 en nuestro país.

Una de las grandes socias en este camino fue Fundación Global, con la que se llevaron adelante talleres de capacitación a mujeres de todos los ámbitos y de todos los puntos del país, además de conferencias con expertas y hasta obras de teatro sobre historias de empoderamiento femenino. “Como todo gran cambio, se necesita tiempo, educación y cultura. Es un cambio de a dos, en conjunto. Hay que cambiar la cultura de los hombres y de las mujeres. Articular mejor. Sólo así llegaremos a buen puerto”, aseguró Graciela Adán, presidenta de Fundación Global en una columna publicada en Journey.

Teniendo en cuenta que en Argentina el 80% de los kioscos y almacenes –los principales clientes de la Compañía– están liderados por mujeres, la alianza estratégica con la UKRA fue clave: el trabajo en conjunto permitió realizar talleres sobre violencia de género para las kiosqueras y capacitaciones sobre cómo gestionar mejor los comercios. Así, Yolanda se animó a reabrir su comercio y Nidia, que administra un kiosco-ventana desde la cocina de su casa, obtuvo nuevas herramientas para crecer y soñar con tener su propio supermercado.

En la otra punta de la cadena de valor, en el campo, donde comienza la historia de la mayoría de las bebidas del portafolio de Coca-Cola, se realizaron encuentros con mujeres rurales y se otorgaron becas de estudio, por ejemplo para que realicen el Posgrado de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA, como fue el caso de Jimena, la administradora de empresas que quiere iniciar su propio emprendimiento, y el de Valentina, la veterinaria que se prepara para tomar las riendas del campo familiar.

“Todo este camino sirvió para entender qué queríamos decir cuando hablábamos de empoderamiento; para entender que hay que ofrecer herramientas para que sigan siendo utilizadas en el futuro y no que se termine simplemente con una capacitación o un buen momento compartido con otras mujeres”, analizó Mariale, celebrando la semilla que 5by20 plantó en la Argentina. Y concluyó: “Tiene que ser mucho más que eso, tiene que darles la independencia económica para que luego produzca un efecto derrame en la comunidad que las rodea. Una sola mujer que empieza a trabajar puede movilizar la microeconomía de todo su entorno”.

Si querés saber sobre por qué persiste la brecha de género en el mercado laboral argentino leé esta nota