¿Por qué actuamos como actuamos? ¿Podemos controlar todo lo que nos pasa? ¿Existen limitaciones imposibles de superar? Esas preguntas parecen enormes y hasta inabarcables, pero el biólogo y divulgador científico Diego Golombek no les tiene miedo. Dueño de un estilo descontracturado, apeló a su capacidad de hacer simple lo difícil para proponer algunas posibles respuestas durante el evento con el que Coca-Cola conmemoró el Día Internacional de la Mujer en su sede corporativa de Buenos Aires.

Lejos del clima solemne y distante que suele haber durante las charlas sobre ciencia, Diego rápidamente se encargó de derribar la famosa cuarta pared –propia de las artes escénicas– y construyó un espacio participativo. El público –compuesto por los asociados de la Compañía– se divirtió y no dudó en sumarse a sus variados experimentos: juegos mentales y encuestas anónimas para completar a través de los celulares formaron parte del menú tanto para quienes lo escuchaban en vivo y en directo como para quienes lo hacían a través de videoconferencia desde las oficinas de Coca-Cola en Bolivia, Chile y Perú.

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Los asociados de Coca-Cola participaron activamente de los juegos mentales propuestos por Diego Golombek.

Durante su charla, Diego hizo especial hincapié en el sesgo cognitivo, un concepto que está íntimamente ligado a los problemas que dominaron la agenda del día. Según aseguró, hay más de 200 tipos de estos sesgos, reconocibles y bien definidos; todos ellos “nubes para el cerebro” que vienen con los seres humanos y actúan de manera inconsciente.  Son los que, por ejemplo, nos llevan a desconfiar de alguien sin conocerlo, o a desechar conceptos nuevos únicamente porque van en contra de lo que creemos. “El objetivo es caer menos en la trampa; vamos a seguir haciéndolo, pero salir un poco y mirarnos desde afuera tal vez pueda ayudarnos a incurrir un poco menos en ellos”, explicó.

Un ejercicio vale más que mil palabras

Para Diego nunca es tarde para cambiar: una persona está conformada por lo que trae de nacimiento, pero también por lo que hace con todo ello, un aspecto que, según su punto de vista, tiene un potencial infinito. “Probemos algo: fuercen una sonrisa”, propuso a los presentes y a quienes seguían su charla a distancia. Y una vez que consiguió que cada miembro de la audiencia exhibiera sus dientes, sorprendió con una pregunta: “¿No se sienten mejor ahora?”. La respuesta general fue afirmativa, pero para él eso no tuvo nada de raro. “Uno piensa que primero se emociona y luego actúa, que está contento y después sonríe, pero el experimento que ustedes acaban de hacer demuestra exactamente lo contrario, y se trata de un sesgo muy fuerte: tu actitud corporal modifica lo que hacés y cómo ves al mundo”, aseguró.

Luego de su exposición, y en diálogo con Journey, Diego profundizó en las cuestiones de inequidad de género en el ámbito laboral, y advirtió que la noción de que hay tareas que son para hombres y otras para mujeres no es más que otro sesgo que debe ser vencido: “Por más que haya paridad en números entre hombres y mujeres en una empresa, si uno revisa la escala jerárquica encuentra que en las posiciones más altas tiende a haber menor presencia femenina”. (N.de la R.: no es el caso de la Compañía Coca-Cola, donde el 50% de los cargos jerárquicos a nivel regional están ocupados por mujeres). Se trata de un concepto conocido como “techo de cristal” y que se soluciona, al igual que casi todos los problemas, reconociéndolo. “Lo más importante es transformarlo en algo consciente, debemos entender que los datos nos dicen mucho más de lo que parece”. Y, fiel a su estilo, concluyó: “Tenemos que darle al cerebro algunos empujoncitos para ayudarlo a encarrilarse en las cosas que creemos que son moralmente correctas”.

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