A pesar de que no fue un año fácil para los kioscos, 2019 dejó motivos para festejar. Uno de ellos son las capacitaciones de las que participaron kiosqueras y emprendedoras de todo el país en el marco del programa 20+20, mujeres liderando el cambio, impulsado por la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), Fundación Global y Coca-Cola Argentina. Para celebrar el aporte de herramientas –teóricas y prácticas– para que ellas pudieran potenciar sus negocios, se realizó un gran encuentro de fin de año en el restaurante del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires.

“Este programa tiene mucho impacto porque las kiosqueras adquieren conocimientos y una mayor entidad. Y no se trata sólo de una cuestión de finanzas o de la administración de su negocio, sino también de abordar temas como violencia de género y sobre sus derechos personales. Esto es importante porque ellas pasan muchas horas atendiendo al público; son representantes de su barrio y de la calle”, reflexionó en diálogo con Journey Graciela Adan, Presidenta de Fundación Global.

El programa 20+20, mujeres liderando el cambio, que se enmarca dentro de 5by20, la iniciativa global de Coca-Cola con la que la Compañía se planteó empoderar a 5 millones de mujeres para 2020, mantuvo un carácter federal durante todo el año. Se realizaron en total nueve actividades, que aprovecharon 864 mujeres, en lugares tan diferentes como Posadas, Salta, Bahía Blanca, Azul, Avellaneda, La Matanza, Sarandí y la Ciudad de Buenos Aires. Los temas de los talleres estuvieron orientados hacia áreas como administración, tecnología y marketing, pero siempre conservando una perspectiva de género.

“Recorrimos el país ofreciendo herramientas a estas mujeres emprendedoras en un año complicado. Y lo mejor es que cada vez que terminábamos una capacitación nos pedían que volviéramos en 2020 con nuevas propuestas”, resaltó Adrián Palacios, Presidente de la UKRA.

Un mediodía para compartir

Una de las 50 personas que compartieron el almuerzo de fin de año fue Norma Blanco, una kiosquera de Florencio Varela que, a pesar de toda su experiencia en el rubro, destacó la importancia de no cerrarle la puerta a nuevos conocimientos. “Si bien vengo de una familia que siempre tuvo almacenes o kioscos, las capacitaciones me sirvieron para crecer. Tengo 57 años, así que es importante actualizarse y sumar capacidades que te acerquen más a los clientes”, sostuvo.

Coincidió con ella Selva Ramírez, que desde hace nueve años atiende su comercio de la Villa 21.24, en el barrio porteño de Barracas. “Lo de hoy fue emocionante. Yo empecé con el kiosco porque había perdido a mi marido y necesitaba alimentar a mis tres hijos. Me fui armando de a poco y ahora el negocio también me permite participar de otros emprendimientos sociales y acompañar a las mujeres en un barrio donde hay mucha violencia doméstica”, precisó.

Los kioscos forman parte de la cultura argentina y, como tales, cumplen un rol que va más allá de ser lugares donde se venden golosinas y bebidas. “Son un símbolo muy importante para nuestra sociedad. Todos tenemos nuestro kiosquero amigo, nuestro comercio preferido”, resumió la Presidenta de Fundación Global. Y concluyó: “Por lo general son proyectos familiares, colaborativos. En momentos de crisis, el kiosco te salva”.

Si querés conocer las historia de Marisa, una de las kiosqueras que se capacitaron con apoyo de Coca-Cola, leé esta nota