Junto a Coca-Cola de Argentina y el Ministerio de Desarrollo Social, Proyecto Agua Segura instaló filtros purificadores en escuelas rurales y puestos sanitarios salteños. También se impartieron talleres de higiene y cuidado del agua.

Arminda Chávez viste un impecable guardapolvo blanco de maestra. Cuando habla no quedan dudas sobre su vocación y el amor que siente por los alumnos de la escuela rural que dirige en Salta. Es la hora del almuerzo y los chicos de entre cuatro y 13 años que asisten a ese centro educativo comen con ganas el cordero con papa hervida. “De lunes a viernes aquí estudian y duermen 14 alumnos; otros cuatro vuelven a sus casas cada día porque viven cerquita”, detalla Arminda.

La escuela rural 4652 del paraje La Entrada, situada a 500 kilómetros de la ciudad de Salta, es mucho más que un centro educativo; de algún modo se convirtió en el corazón del pueblo. Allí, la electricidad llega gracias a paneles solares, mientras que Internet lo hace a través de una antena satelital, que permite el acceso a wi-fi en medio de este desierto salteño. Sin embargo, les faltaba un elemento vital: agua segura, tanto para higiene como para consumo humano.

Pero ahora las cosas van a cambiar. Responsables de la empresa social Proyecto Agua Segura y autoridades de Coca-Cola de Argentina y del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación viajaron más de 1200 km, por aire y tierra, para poder instalar filtros especiales que permitirán purificar el agua en esta escuela y en puestos sanitarios de la zona, donde viven unas 1700 personas. Journey formó parte de la comitiva y fue testigo directo de la emoción de los vecinos.

En esta misma escuela, tres años atrás, se construyó un sistema de cosecha de lluvia gracias al premio del Concurso de Agua que en 2014 recibieron FundaPaz y la Fundación Escolares: se trata de una cisterna que almacena el agua de las precipitaciones, de manera de sacarle el máximo provecho a los 500 milímetros anuales que caen en promedio sobre esta zona del norte argentino. “Cosechamos el agua de lluvia y la consumimos de la misma cisterna, sin ningún tratamiento. Ahora, con los filtros, los chicos van a poder tomar agua segura para su salud y van a evitar contraer enfermedades por los virus y las bacterias que a veces tiene el agua”, detalla a Arminda a Journey.

Pequeños grandes protagonistas

Los encargados de instalar y enseñar cómo funcionan los filtros de agua son Pedro Semenzato y Pablo Larroca del equipo de Proyecto Agua Segura. Mediante juegos y representaciones divertidas, les explican a los niños la importancia de dejar de consumir agua de arroyos, cañadas y vertientes para comenzar a beber la que sale purificada gracias a estos filtros de color azul y rojo con forma de mini satélite.

El juego del paracaídas deja los conceptos bien claros: unas pelotitas de diferentes tamaños representan los virus, las bacterias y los parásitos, mientras que los orificios en una gran lona circular son los filtros. Las pelotas que atraviesan los agujeros simbolizan el agua segura; las más grandes, que quedan retenidas, encarnan las impurezas. Así de simple es la tecnología que permite purificar 25 litros de agua en una hora y media.

“Es a través de nanotecnología, por medio de una malla con unos poros más pequeños que los virus, las bacterias y los parásitos, que se consigue filtrar el agua y liberarla de esos microorganismos”, explica Lía Renzini, Directora de Programas de Proyecto Agua Segura. La escuchan atentamente los responsables de la escuela y también algunos vecinos del paraje. Ocurre que el filtro está pensado para su uso en la escuela, pero también para que los habitantes de la zona se acerquen a cargar bidones con agua apta para consumir, que luego podrán usar en sus casas.

Una misma causa

Luego de la implementación en la escuela, se instaló un filtro de agua en un puesto sanitario de la localidad salteña de Pluma del Pato. Con poco más de 200 habitantes, allí se atienden pequeñas emergencias y se derivan las más graves; se controla la evolución de los embarazos de las vecinas de la zona y el crecimiento de los más pequeños. Acceder a agua segura en un establecimiento como éste significa higiene y mejor salud.

Coca-Cola de Argentina apoya a Proyecto Agua Segura desde hace dos años. “En 2017, instalamos 200 filtros de agua en escuelas rurales y centros comunitarios de 12 provincias. Este año estamos cumpliendo con el objetivo de entregar 100 filtros adicionales. Es una solución que nos gusta mucho, ya que permite obtener agua segura de una manera instantánea”, explica Mara Leonardi, Gerente de Relaciones Institucionales de Coca-Cola de Argentina.

Todos los involucrados coinciden en que para llegar a más zonas del país es necesario trabajar con los vecinos y tender redes entre el sector público y el privado. “No podemos pensar en el desarrollo humano si no pensamos en la garantía del derecho al agua. Es importante tener alianzas como las que el Ministerio tiene con Coca-Cola y con Proyecto Agua Segura, para traer soluciones concretas para estas comunidades que lo necesitan”, resalta Victoria Morales Gorleri, Directora de Responsabilidad Social para el Desarrollo Sostenible del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año 1.500 millones de personas se ven afectadas por enfermedades transmitidas por el agua, mientras que un niño muere cada 90 segundos en el mundo por esta misma razón. En la Argentina, cerca del 16% de la población no tiene acceso a agua segura, lo que implica que 6,7 millones de personas beben agua directamente de pozos, ríos o arroyos sin ningún tipo de tratamiento.

Desde ahora, la escuela del paraje La Entrada y el puesto sanitario de Pluma de Pato dejarán de figurar en las estadísticas. Fue una jornada intensa, tanto de emociones como de trabajo. La comitiva se retira, mientras los niños revolotean en torno al curioso filtro de agua que ya están ansiosos por comenzar a usar.

Si querés conocer el trabajo que realiza Coca-Cola de Argentina junto a Proyecto Agua Segura y el Ministerio del Interior, leé esta nota