Con cada fin de año llega irremediablemente el momento de hacer balances. Para el Proyecto Agua Segura, que busca aportar soluciones inmediatas a quienes tienen problemas de acceso a agua potable, 2017 fue un año de expansión y consolidación, según definen Julián Weich y Nicolás Wertheimer, socios en esta empresa social creada hace tres años. “Si bien veníamos creciendo de manera constante, el año pasado Coca-Cola de Argentina nos dio un impulso enorme: gracias a su apoyo pudimos instalar 200 filtros en escuelas rurales y centros comunitarios de 13 provincias, lo que significa que se beneficiaron poco más de 10.200 chicos de zonas vulnerables del país”, asegura Nicolás.

Además de la alianza con Coca- Cola, la iniciativa recibió otro fuerte aval con la firma en Casa Rosada de un acuerdo que involucró a los ministerios de Desarrollo Social, de Agroindustria y de Educación para sumar esfuerzos, tanto para la determinación de los lugares a visitar como para la entrega e instalación de los filtros depuradores y las capacitaciones sobre el uso de agua en los distintos rincones del país.

“La del agua es una problemática que nos afecta a todos aunque no nos demos cuenta. Hay un problema grave a nivel global, del que la Argentina no es ajena”, define Julián.

Amplio itinerario

De Río Negro a Salta; de Entre Ríos a Neuquén; de Tucumán a Buenos Aires, los capacitadores de Agua Segura recorrieron miles de kilómetros para instalar los filtros clave para mejorar la calidad del agua, pero también para dar clases de hábitos saludables; enseñarle a los más chicos sobre el ciclo del agua y ofrecer talleres de ciencia sobre bacterias y parásitos, a los que pudieron “conocer” a través del microscopio. Porque la educación es la base para poder cuidar, cuidarse, y prevenir enfermedades.

“Gracias al apoyo de Coca-Cola, el año pasado la cantidad de proyectos de Agua Segura se triplicó; capacitamos a más de 180 personas, que multiplicaron la iniciativa en más provincias y pudieron formar a unos 1250 referentes y docentes; y sumamos a nuestra red de trabajo a más de 40 organizaciones sociales”, enumera Nicolás. Además, mientras en 2016 eran cinco las personas que trabajaban en el proyecto, el año pasado pasaron a ser 12. “E Iniciamos un proyecto para abordar cuestiones de acceso al agua junto a organizaciones nacionales como el INTA, con tecnología comunitaria de captación de agua de lluvia (cisternas) y protección de vertientes”, agrega el joven médico.

Por su parte, Julián reflexiona: “El año 2017 fue maravilloso para Agua Segura. Cada vez estamos más convencidos de nuestra tarea y nos damos cuenta con los hechos de que lo que hacemos lo hacemos bien. Obviamente, sería mejor que todo el mundo tuviera acceso a agua potable, pero mientras eso no sucede nosotros somos una solución inmediata”,

Aunque siguen disfrutando de la alegría por las metas cumplidas, en Agua Segura ya piensan en lo que se viene. “En 2018 la idea es evaluar el impacto en las escuelas que visitamos el año pasado, relevar información sobre cambios de hábitos, ampliar la cantidad de provincias visitadas y de filtros instalados”, explica Nicolás.

“Para Coca-Cola Argentina este fue un hermoso proyecto, con gran impacto, que surgió de una mesa de trabajo amplia que incluyó al sector público, con los ministerios y el INTA y a la Empresa social Agua Segura. Entendemos que la problemática de acceso al agua segura especialmente para los más chicos es clave en la prevención de enfermedades y nos preocupa el bienestar de las comunidades. Fue una gran experiencia, de mucho aprendizaje y seguramente en 2018 continuemos trabajando juntos” explica Mara Leonardi, Gerente de Relaciones Institucionales de Coca-Cola Argentina

“Coca-Cola nos ayudó a ser referentes para el gobierno. Muchas veces el sector privado puede potenciar a emprendedores sociales a crecer para que después sean un ejemplo y potenciales ejecutores de la política pública. Y ahí estamos nosotros hoy”, concluye, con orgullo, Nicolás.

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