Por la popularidad que alcanzó en las últimas décadas, en la Argentina hoy la soja es sinónimo de exportación y beneficios, tanto económicos como para la salud y el bienestar. Con aproximadamente 18 millones de hectáreas sembradas, el país es uno de los grandes productores mundiales de esa leguminosa; solamente en el Mercosur se cultiva la mitad de la soja de todo el mundo.

Al igual que las lentejas y los garbanzos, la soja es muy apreciada por su alto contenido de proteínas y la calidad de su aceite. Mientras en Asia se valora su sabor natural, fuerte y peculiar, en los países occidentales, en cambio, se la suele usar como complemento gastronómico o bien se la mezcla con otros productos, como frutas.

Se cree que la soja fue cultivada por primera vez en el centro de China unos 7000 años antes de nuestra era. Por sus beneficios alimentarios, en ese país se la consideró uno de los cinco granos sagrados junto al arroz, la cebada, el mijo y el trigo. En el continente asiático se la ha utilizado en la gastronomía durante miles de años y también como componente en algunos medicamentos. El cultivo luego se extendió a Japón y a Corea y llegó a Estados Unidos a comienzos del siglo XIX. En Argentina, las primeras referencias al cultivo de soja datan de principios del siglo XX, pero recién hacia 1970 comenzó la expansión que determina que hoy figure entre los principales cultivos del país junto al maíz, el trigo y el girasol.

Los beneficios de la soja

1. Es fuente de proteína de alto valor biológico: contiene los nueve aminoácidos esenciales para la vida. Los principales tipos de proteína que podemos obtener de la soja son la glicinia y la conglicinina, pero también aporta lectina y lunasina.

2. Por su origen vegetal, las semillas de soja no aportan colesterol.

3. Contiene minerales como hierro, calcio, potasio, magnesio y cinc; y vitaminas B y E.

4. Es fuente de fibra.

5. Es rica en ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6).

6. No contiene lactosa, lo que hace que las bebidas a base de soja sean de fácil digestión y bien toleradas.

Por sus características, la soja integra la familia de los llamados alimentos de semillas, es decir, extractos líquidos de legumbres (como la soja), frutos secos (como las almendras) o cereales (como la avena), que se caracterizan por ofrecer nutrientes valiosos para el organismo.

Para su elaboración como bebida se remojan los granos, se muelen y se cuelan para obtener un líquido con un valor nutritivo variable en proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. En el caso de AdeS, el alimento de semillas que Coca-Cola incorporó el año pasado a su portafolio y que acaba de relanzar con nuevas variantes y sabores, durante su producción se agregan otros nutrientes que potencian aún más sus beneficios. Así, se convierte en un producto ideal para aquellas personas que se preocupan por su bienestar y por llevar una dieta variada, pero sin renunciar a la posibilidad de disfrutar de un sabor tan único como sabroso.

Si querés conocer al creador argentino de AdeS, leé esta nota.