Extensas plantaciones de té dominan el paisaje que rodea a la Escuela 751 de Colonia Milagro, un pequeño poblado rural escondido en el centro de la provincia de Misiones. Allí, a 15 kilómetros de la ruta, en una zona donde la problemática del acceso al agua es grave, unos 70 niños y sus docentes celebran la llegada de un filtro microbiológico que les permitirá hidratarse de manera saludable.

“Crecer y venir a la escuela en esta zona supone algunos desafíos que otros niños jamás van a experimentar; por ejemplo, el tener que transitar caminos muy difíciles todos los días para poder estudiar, cruzando cerros y montes, rodeados de animales salvajes”, describe a Journey Hilda Benítez, maestra desde hace 11 años del aula satélite de la escuela, ubicada a unos 8 kilómetros del establecimiento principal. Allí da clases a alumnos de distintas edades que comparten el espacio y debieron aprender, también, a turnarse en grupos para recibir la lección del día.

“Hace mucho que trabajo con el tema del agua, con la idea de que todos nos demos cuenta de la importancia que tiene para nuestra salud”, cuenta la docente, cuyo especial interés por este tema le permitió conocer en detalle los riesgos hídricos de la región. “Por acá el agua está contaminada; los pozos, vertientes y arroyos no están bien protegidos y por eso es imprescindible llevar adelante todas las medidas necesarias antes de consumirla, como hervirla”, completó.

No es exagerado, entonces, pensar que la instalación del filtro de Proyecto Agua Segura (PAS) les va a cambiar la calidad de vida. En todos los sentidos. Paulina Kowaschk, mamá de dos alumnas de la escuela, es clara: “Esta es una zona con muchos problemas para acceder al agua. Que ahora esto cambie gracias al filtro es una alegría. ¡Vamos a cuidarlo mucho y a tenerlo bien cargado todo el tiempo!”, se entusiasma.

Se realizaron juegos y otras actividades lúdicas para familiarizar a los niños con el filtro y ayudar a que comprendieran la importancia de beber agua de calidad. 

PAS llegó hasta Misiones en el marco de su alianza con Coca-Cola Argentina, la embotelladora Arca Continental y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Pero lejos está de ser una donación aislada; por el contrario, a partir de ahora la escuela forma parte de una extensa red federal monitoreada por PAS, que seguirá de cerca su evolución y el impacto del filtro en la comunidad.

Para familiarizar a los niños con el filtro, la propuesta contempló un poco de teoría para dejar en claro el valor del agua limpia y todos tuvieron la oportunidad de aprender sobre los gérmenes e incluso verlos en un microscopio; una curiosidad que recibieron con mucho entusiasmo. Más tarde llegaron los juegos a cielo abierto, con varias propuestas para enseñarles sobre el proceso de purificación.

“Este trabajo está en línea con todo lo que hace Coca-Cola para cumplir con su compromiso global de reponer a la naturaleza el 100% del agua que utiliza en sus bebidas y colaborar con las comunidades en las que operamos”, puntualiza Fernanda Salerno, Gerente de Relaciones Institucionales de Coca-Cola para Argentina, Paraguay y Uruguay, mientras observa cómo los niños participan de las actividades propuestas.

A través del microscopio los chicos pudieron ver los microorganismos que habitan en el agua sin filtrar. 

“Lo que queremos es aportar a los chicos las herramientas para que sigan progresando en la vida”, resume la directora de la escuela, Norma Hoffmann. “Lo importante –añade a modo de cierre– es que sepan que es posible mejorar su día a día. En ese sentido, la llegada de este filtro es algo muy valioso para nosotros”.

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