El domingo 10 de septiembre la ciudad amaneció con el cielo cubierto por una gruesa capa de nubes y la amenaza de más lluvias. Pero nada detuvo a los más de 20 mil corredores que hacían el precalentamiento en los bosques de Palermo, mientras repasaban el recorrido de los 21 kilómetros que los llevaría a atravesar la ciudad por sus lugares más emblemáticos.

La media maratón de Buenos Aires, la más importante de Latinoamérica por cantidad de inscriptos, largó a las siete y media de la mañana desde la Avenida Figueroa Alcorta y Monroe. Los primeros siete kilómetros se desarrollaron en un entorno ideal, a través de los boscosos caminos del Parque 3 de Febrero y la avenida del Libertador. Durante el recorrido, los participantes estuvieron siempre acompañados por Powerade ION4, la bebida isotónica de Coca-Cola e hidratadora oficial de la competencia, así como por curiosos, familiares y amigos que vitoreaban su paso.

Los siguientes puntos del recorrido fueron la Avenida 9 de Julio, el Obelisco, la Casa Rosada y la vuelta a la histórica Plaza de Mayo para emprender el regreso a la meta a través de la autopista Illia. Luego, la brillante Floralis Genérica, el Planetario y el hipódromo anticipaban la inminente llegada a destino.

Competencia internacional

Varias de las principales figuras del atletismo sudamericano, los mejores fondistas de la Argentina y célebres corredores keniatas y etíopes integraron la lista de 22.325 inscriptos para la competencia, organizada por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Asociación Civil Carreras y Maratones Ñandú. Fueron ellos, precisamente, quienes marcaron la diferencia a la hora de contabilizar premios: la argentina Florencia Borelli retuvo el título que había ganado el año pasado y logró la clasificación directa al Mundial de Valencia de 2018, mientras que entre los hombres el premio mayor lo obtuvo el favorito: Paul Kipchumba Lonyangata, de Kenia.

Con todo, para la gran mayoría de los participantes no se trató de llegar primero, sino de mantener el ritmo. Javier Gelves, un entrenador marplatense y maratonista empedernido –lleva cuatro medias maratones y ocho maratones en su haber–, viajó con una decena de sus alumnos para participar de la carrera. Unidos por “el placer de correr y la vida saludable”, Javier transmite a sus discípulos la importancia de un buen entrenamiento y descanso, de una buena alimentación y de la hidratación  antes, durante y después de la carrera. “Los atletas deben consumir hidratos de carbono y utilizar las bebidas isotónicas como Powerade ION4 que, en este caso, nos asistió durante toda la carrera”, explicó.

Pablo Aimetta, otro entrenador que corrió junto a sus alumnos, coincidió con Javier en la importancia de la hidratación. Para él estas maratones se transformaron en un clásico, ya que participa desde 2009. Eufórico y todavía con el corazón agitado, aseguró: “¡La media maratón es como la previa! El 15 de octubre se viene la maratón internacional de Buenos Aires”. Igual que en esta oportunidad, Powerade ION4 será la bebida oficial de los 42 kilómetros, que ya prometen grandes emociones: además de la participación del japonés Tatsunori Hamasaki, se confirmó la presencia del finlandés Lasse Viren, una leyenda mundial en atletismo, que fue invitado especialmente para la ocasión.

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