Imaginá dos de los materiales elementales más universales que conocemos: el vidrio y el papel. Ahora imáginá a cada uno de estos materiales tomando una forma icónica: una silueta que dice algo sobre la cultura, la creatividad, una forma con una historia para contar.

Si esta idea te gusta, entonces te va a encantar saber que dos productos emblemáticos -la botella de Coca-Cola y el cuaderno de Moleskine- se unieron para una colección especial de edición limitada. La colaboración se hizo en homenaje al centenario de la botella Contour de la gaseosa más famosa y formó parte de una iniciativa lanzada en 2015 llamada #MashupCoke (en inglés), que desafió a artistas de todo el mundo a recrear y reinventar la imagen e iconografía vintage de la botella de Coca-Cola.

El proyecto sobre papel

“Siempre deseamos trabajar con Moleskine. Este proyecto Mashup fue realmente especial, una hermosa unión entre ambas marcas. Se trata de crear momentos y darles momentos a los artistas para que creen”, explica Deklah Polansky, Directora Global de Diseño de Coca-Cola..

“Actualmente, el tema de la autenticidad está muy presente en los negocios y es un componente clave de nuestra narrativa de marca”, señala Marsha Schroeder, Gerente Global de Licencias de Coca-Cola. “Moleskine es líder en el área del arte/papelería. Cuando nos embarcamos en colaboraciones con una marca es fundamental que ambas partes salgan beneficiadas. Ellos incorporan autenticidad, artesanía y liderazgo en su categoría. Coca-Cola Mashup es un ejemplo de dos marcas icónicas que se unieron para brindar al consumidor una nueva experiencia”, reflexiona.  

Los cinco artistas que crearon tapas para la colección de Moleskine fueron seleccionados a partir de una amplia convocatoria que originalmente se dirigió a cientos de artistas, ilustradores, diseñadores y arquitectos de todo el mundo. Tomando como referencia 15 o más piezas de obras de arte vintage, el desafío consistía en elegir una y reinterpretarla como una obra en papel, utilizando únicamente el rojo de Coca-Cola, el blanco y el negro. 

La singular silueta de la botella de Coca-Cola viene con un diseño único de Moleskine de varias formas diferentes. Lo que comparten cada una de las tapas, y tienen en común con Coca-Cola, es que "todas brindan un momento de sorpresa y placer”, dice Polansky,

Tanto una botella cerrada de Coca-Cola como un Moleskine sin usar presentan la exquisita belleza de la posibilidad, de la exploración creativa, de la narración; la oportunidad de personalizar un contenedor de ideas y experiencias. “No hay un logotipo en los cuadernos”, señala Polansky. “Realmente celebramos la botella y el arte alrededor de ella y la sensibilidad de cada diseñador que brindó su aporte”.


La inspiración del artista

Entre los creadores que participaron del proyecto está Chris Weston, de la agencia de diseño Forpeople, con sede en Londres, quien dice que admiró “la belleza en el proceso del embotellado”. Así fue que lo representó en su tapa “de una manera gráfica abstracta, aplicando un simple trabajo de líneas rojas y blancas”. Weston apiló botellas en 2D, presentadas como recortes de la forma de cartón -cuerpos rojos con contornos blancos. “La obra de arte es sobre la escala, sobre los múltiplos, sobre la democracia de la botella de Coca-Cola”, señala Weston. “No es un único trofeo. Es la experiencia de millones de botellas”, añade.

Desde la perspectiva de los usuarios se trata de una experiencia especial, asegura Polansky. “Primero la observás por su hermoso diseño, y luego descubrís a Coca Cola. Es en ese sentido que estos cuadernos ofrecen ese momento de sorpresa y placer”.

Después de revisar un gran número de presentaciones, Moleskine eligió las interpretaciones de la botella “Contour” de los siguientes artistas:

  • El diseñador estadounidense David Schwen, quien creó una representación fotográfica de botellas que parecen húmedas por la pintura roja fresca de Coca-Cola.

  • Un equipo de Ogilvy & Mather Paris, cuyo bosquejo a mano convirtió a cada botella en única, y según Polansky “hace que parezca que está reuniendo a diferentes personas, como una forma de celebrarnos a  todos juntos en lugar de a cada uno por separado”.

  • Hitomi Watanabe e Iku Oyamada de HI (NY) Design. Según Polansky, “ellos no eligieron una de las imágenes vintage de Coca-Cola, sino que eligieron a todas” y las reunieron en una especie de dulzura y memoria colectiva, un mandala de varias pequeñas ilustraciones.

  • El diseñador interno Matt Allen, quien incorporó el uso más audaz del negro con sus grandes cuellos de botella gráficos.

  • Tom Farrell, otro talento residente de Coca-Cola, representó todo un conjunto nostálgico e irresistible: la botella llena recién abierta, descentrada contra el fondo rojo limpio.

Todos los diseños son especiales, pero el de Farrell realmente hizo historia. Movilizó a Moleskine a realizar lo que la compañía jamás había hecho antes: imprimir sobre la banda elástica típica de sus cuadernos.

Los cuadernos se pueden adquirir en Moleskine.com.