Hace menos de un mes visité por primera vez el museo de Coca-Cola en Atlanta, Estados Unidos. Lo primero que me llamó la atención fue que, en medio de uno de los lugares con mayor afluencia de público, Coca-Cola guarda su mayor secreto: la fórmula de su icónica bebida. Tiene sentido porque, alrededor del magnetismo que ese secreto genera en todos nosotros, se reproduce un mundo de experiencias que algunos llaman “museo”, pero que es mucho más que eso. Especialmente para alguien como yo, que trabajo para la Compañía.

Aunque han pasado apenas dos años desde que empecé a trabajar en la empresa, desde el principio uno escucha historias sobre el “museo en Atlanta”. Las expectativas son de un lugar con muchos artículos de las marcas de la organización, promocionales, antigüedades y el famoso oso polar que todos conocemos. Sin embargo, con mi visita descubrí mucho más. 

En realidad, el Mundo de Coca-Cola se parece más a un parque de atracciones que a un museo. Apenas te bajas del ómnibus entrás a una zona muy turística. El museo está situado en un lugar llamado “Pemberton Place”, que comparte con el Acuario Georgia y el Centro para los Derechos Humanos y Civiles, entre otras.

Primera vez. Alejandra llega al Mundo de Coca-Cola en Atlanta.

Es imposible no emocionarse al ver el edificio que guarda tanta magia y que es parte de la empresa para la que uno trabaja. Coca-Cola siempre se ha destacado por ser una compañía enfocada en que todo lo relacionado a su marca tenga el mismo tono visual y emocional. La consistencia ha sido siempre un factor clave para nosotros.

El recorrido

La bienvenida es en el lobby, donde te invitan con una Coca-Cola bien helada. Luego se puede probar bebidas del portafolio de todas partes del mundo. También se puede diseñar el envase de una botella en una pantalla táctil, con elementos de todas la épocas. Y más tarde aprender sobre la historia de Coca-Cola jugando a resguardar la fórmula secreta en una experiencia fascinante de realidad virtual. Todas y cada una de las atracciones están embebidas de las experiencias y las sensaciones que la historia de Coca-Cola ha generado y genera en el mundo y en nosotros.

Refrescar al mundo, inspirar momentos de optimismo y felicidad, crear valor y hacer la diferencia. Eso se propone Coca-Cola.

Estaba muy emocionada con la visita. Nos llevaron con el Tour VIP (es una opción abierta al público). Se los recomiendo enfáticamente. Los guías te dan mucha más información de la que se expone. Además, todos ellos tienen una increíble energía positiva y te cuentan cada dato con la misma emoción que cuando uno le cuenta una historia a un amigo.

Al entrar se pueden ver botellas de Coca-Cola gigantes pintadas por artistas famosos y pantallas en la recepción en donde se ve la burbujeante imagen del líquido de la Coca-Cola. En el primer salón se encuentra una muestra de Arte Pop. Aunque es un salón pequeño, todas las paredes y el techo están llenos de anuncios promocionales y artes que son parte de la longeva historia de las marcas. Todos los artículos llaman la atención, desde los pantalones de playa que se cambiaban por cupones hasta un abrelatas gigante. Uno se siente inmerso en un parque temático que hace que te sientas involucrada con la marca.

Durante el recorrido también se puede ver cómo se preparaba la Coca-Cola en sus comienzos, cuando manualmente se le agregaba el agua con gas al concentrado y luego se mezclaba en un pequeño vaso justo antes de ser entregada a la persona.

“No recordamos días, recordamos momentos.”

Como todo parque temático, no se trata sólo de artículos o historia, la emoción juega un papel importante. Un claro ejemplo fue cuando nos pasaron a la sala de cine en donde proyectan un video donde se “Celebra la Felicidad”. El corto presenta distintas situaciones muy emotivas en las vidas de las personas. Advertencia: este cortometraje puede hacerte lagrimear (a más de uno nos sucedió).

El video comienza con una frase de un escritor italiano llamado Cesare Pavese que dice: “No recordamos días, recordamos momentos”. Simplemente me pareció sensacional. Sintetiza y te hace entender que hay mucho más que una bebida emblemática detrás de cada cosa que vemos en el recorrido. Está la historia de todo lo que somos, lo que fuimos y, por qué no, lo que seremos.

De la misma forma, en esa búsqueda incansable de la fórmula secreta, terminás entendiendo que ella está en cada una de nosotros. Una de las atracciones lo evidencia en una metáfora virtual, donde una queda como en el interior de una vaso que se va llenando de Coca-Cola.

En el cine del museo los visitantes disfrutan un video en el que se celebra la felicidad.

El oso, un ícono del Mundo de Coca-Cola

Lo que nunca puede faltar ante una visita a la atracción es la foto con el oso polar que se encuentra en el museo y que, como saben, baila de felicidad con los visitantes.

Nunca creí que fuera a pasarme, pero el mito de estos personajes de la historia de Coca-Cola es tan fuerte que me emocioné al encontrarme finalmente con él, lo abracé, como un niño cuando se encuentra con Papá Noel. Es genial. Un tip: él también está dispuesto a tomarse selfies.

¡A pura emoción! Alejandra su encuentro con un ícono de Coca-Cola.

Todas las bebidas del mundo en un mismo lugar

Más adelante, una sala te invita a probar literalmente todo el mundo de Coca-Cola. “Taste it” (“Probalo”) tiene las bebidas más populares de la compañía vendidas en todas las regiones del mundo listas para que las personas las prueben. Por ejemplo: Fanta Exotic de Uganda, Fanta Apple Kiwi de Tailandia, o Bjäre Lingonberry de Suecia, entre otras.

mundocacola5

Pero la emoción no se termina con lo que experimentás o ves en el museo. Al final del recorrido hay un negocio para que puedas llevarte parte del Mundo de Coca-Cola a tu casa: llaveros, osos, camisas y casi cualquier artículo promocional imaginable. Pero más allá de los presentes y regalos, lo que me llevo a mi casa es la historia, cómo la innovación en marketing impulsó a la marca en cada etapa, cómo la hemos disfrutado y vivido en el tiempo las personas.

Quedé feliz de sacarme una foto con el oso polar. Sentí que estaba realmente en el Mundo de Coca-Cola y no en un museo o un negocio, y sobre todo quedé asombrada con la variedad de artículos e historia que hay en el lugar. Vale la pena visitarlo, más aún cuando se tiene una relación con el Sistema Coca-Cola o afinidad con la marca. Es una experiencia sin igual.

Alexandra Rosabal es Scientific and Regulatory Affairs Nutritionist & MTC Manager en The Coca-Cola Company. Trabaja en el departamento de Asuntos Científicos y Regulatorios y es profesional en Nutrición.