¿Qué te parece la idea de trabajar con alguien con quien nunca compartiste tareas o consultar a un compañero de oficina con quien jamás interactuaste? El desafío lo plantean Paulina Focaia, consultora senior de Recursos Humanos de la consultora Whalecom, y Esteban Socorro, Vicepresidente de Planificación Estratégica de Coca-Cola Argentina, quienes proponen luchar para que los estereotipos en los que clasificamos a los demás no influyan negativamente en nuestras relaciones interpersonales. Ambos especialistas participaron como oradores en un coloquio sobre los “Estereotipos en el mundo del trabajo” organizado en ocasión del Día de la Mujer en toda la región.

Paulina, psicóloga con más de 20 años de experiencia, propone "reflexionar y hacer algo diferente" en el ambiente laboral. "No me plantearía un mega objetivo, sino que empezaría por algo chiquitito", recomienda.

"Abran las puertas que nunca abrieron, esas que les dan miedo, esas que creen que no están autorizadas aunque estén abiertas", sugiere por su parte Esteban.

En la Argentina, el encuentro consistió en un desayuno realizado en la sede de Coca-Cola en Buenos Aires. En el mismo se ofreció una mirada respecto de cómo combatir los prejuicios negativos que entorpecen las relaciones.  Ambos especialistas coincidieron en que los prejuicios se generan de manera automática, no es posible evitarlos; sin embargo, lo que sí se puede hacer es reflexionar al respecto y cuestionarlos, para tratar de que los estereotipos y generalizaciones negativas terminen guiando el propio accionar. 

"Un estereotipo es un potenciador y al mismo tiempo un limitante", aclara Esteban.  “Aunque a veces nos ayuda a interactuar más fácilmente, también puede limitar el aprovechamiento de nuestro entorno al evitar interactuar con quien podría ser una buena influencia para nosotros o para nuestra empresa”, agrega.

En cuanto a los estereotipos en los que se suele encasillar a las mujeres, Paulina considera que éstos no deberían renovarse, sino eliminarse de raíz. “La meta es que se pueda valorar la singularidad y aprovechar lo mejor de cada persona para un equipo de trabajo, independientemente de cualquier rasgo visible”, dice.

Especializada en procesos de selección de personal, Paulina reconoce que son las empresas las que deben aprovechar la "diversidad de ideas, experiencias y de puntos de vista" para maximizar resultados en los equipos de trabajo.  "Es como en el tema del género. Yo puedo tener mujeres en un Directorio, pero si lo que hago es pedirles que se masculinicen, esa presencia femenina es un rasgo visible pero sin diversidad real", razona.

Paulina alienta a evitar la "zona de confort" ya que, por miedo a enfrentar nuevos retos o por pereza, "muchas veces con nuestros actos confirmamos los estereotipos de los que nos quejamos". 

Esteban, formado en Sociología, considera clave tomar conciencia de los beneficios que puede aportar la diversidad bien integrada en una empresa. Según su opinión, la diversidad aporta no sólo diferentes perspectivas de los retos laborales, sino que complementa las carencias que pueda tener un equipo de trabajo conformado por perfiles muy homogéneos.  

Finalizado el encuentro, los participantes se encaminaron a sus respectivos lugares de trabajo inspirados para construir nuevas y mejores relaciones laborales, sin lugar para los estereotipos y en donde cada persona sea valorada por sus condiciones.