En la escuela aprendemos lengua, matemáticas, geografía e historia, entre otras materias. Pero existe una asignatura que va más allá de las paredes de los centros educativos: la sustentabilidad. Aprobarla supone algo más que una buena nota en el boletín; implica ser un buen ciudadano del mundo.

La sustentabilidad es un modo de vida que se basa en poner en práctica hábitos saludables que mejoren las condiciones en las que vivimos. Consiste en cuidarnos a nosotros mismos, al medio ambiente, nuestras relaciones y la vida útil de los objetos que nos rodean. No se trata de un tema estrictamente ambiental, social y económico, es fundamentalmente un tema cultural. Así lo entienden los organizadores de Viví Sustentabilidad, la feria educativa que busca fomentar esta cultura entre los más pequeños de la casa. “Logramos traducir el concepto de sustentabilidad en  actividades para que los chicos entiendan de qué estamos hablando y la vivan a través de la experiencia”, explica Valeria Ron, directora del evento.

Entre el 21 y el 23 de septiembre, el Espacio Dorrego albergó a medio centenar de stands que acapararon la atención de unos 3.000 estudiantes de 4 a 16 años de edad provenientes de escuelas de la Ciudad y el conurbano. Con manifiesta curiosidad y ganas de tocar y probar todo lo que les ofrecían desde los puestos educativos, los chicos pudieron aprender sobre energías renovables, combustibles fósiles, reciclaje, educación vial, alimentación equilibrada y la importancia de practicar deportes.

Coca-Cola, un agente más en la lucha por el cambio

Verde, rojo y blanco, el stand de Coca-Cola destacó por sus llamativos colores. Karina Muello y Andrea Aragunde, promotoras del espacio, fueron la cara de una iniciativa global que promueve la Compañía para fomentar la reutilización de residuos. Ambas mostraron a los chicos el funcionamiento de la máquina Ecollect, diseñada para compactar envases de plástico para su posterior reciclado. Con la sonrisa intacta, ayudaron a todos los que hacían fila para lanzar su botella dentro de la máquina.

A pocos metros del stand, Coca-Cola montó el taller Plasticando, donde los alumnos pudieron  convertir residuos plásticos en figuras decorativas con sus propias manos. Nicole Vispo, a cargo del taller, explicó que el objetivo de fomentar esa clase de manualidades es que los chicos “vean y comprendan que una tapita o una bolsa de supermercado puede llegar a ser un objeto nuevo”, explicó.  

Tras la experiencia del reciclado, los estudiantes dejaron la feria con sus trabajos, llenos de alegría por poder compartir en sus casas los objetos realizados. “Podemos hacer un montón de cosas: bolsas, llaveros, anteojos…”, enfatizó un grupo de chicos del Colegio Manuel Belgrano, de Villa Ballester (Provincia de Buenos Aires). Natalia, la profesora que los acompañaba, destacó cuán positiva había sido la visita y la importancia de que los niños hubieran visto con sus propios ojos cómo cada persona  puede ayudar a cambiar el mundo. Un aprendizaje constante que redundará en un planeta más sustentable.

Si querés saber más sobre nuestros programas de reciclado, visitá esta página.

Si querés conocer qué objetos se pueden hacer en el taller Plasticando, mirá esta nota.