Creada en 2011, la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRR) busca profundizar estrategias de reciclaje inclusivo para asegurar un futuro sustentable, y al mismo tiempo lograr que el trabajo de los recicladores sea reconocido y valorado. En Argentina, la IRR se propuso un ambicioso plan que incluye el fortalecimiento del modelo de reciclaje inclusivo en al menos 10 ciudades, aumentar el material disponible para recupero y promover lineamientos para un nuevo marco normativo de la actividad.

Para lograrlo, la Fundación Avina -unidad ejecutora de la IRR- coordina las acciones de los socios participantes: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Coca-Cola de América Latina (ambos socios fundadores junto con Avina), la Red Latinoamericana de Recicladores (Red-LACRE) y PepsiCo Latinoamérica, que se sumó a la iniciativa en 2015. Luego de trabajar en algunos proyectos puntuales, la IRR se encuentra en conversaciones para sumar a Danone como socio regional. De esta forma, tres grandes empresas en el área de bebidas trabajarían de manera conjunta en la plataforma, “con un liderazgo muy importante de Coca-Cola, que fue quien puso ´la pelota en movimiento´ y aceptó asociarse en esta plataforma con empresas con las que compite en el mercado”, destaca Gonzalo Roqué, Director Programático de Avina, a quien entrevistamos para saber más de esta iniciativa.

¿Cuántos recicladores urbanos trabajan en la región y en qué condiciones lo hacen?

En la región trabajan alrededor de dos millones de recicladores, aunque la cifra es muy fluctuante ya que hay personas cuya actividad principal es el reciclado, y otras que se suman a este colectivo dependiendo de la situación económica. Pero la realidad es que no existen cifras confiables del tamaño o caracterización del sector. El único país con censo serio al respecto es Brasil, donde 400.000 personas que se reconocen a sí mismas como recicladores.

¿Y en la Argentina?

Falta información, pero calculamos que hay entre 100.000 y 200.000 recicladores. La ciudad de Buenos Aires es la única con registro, integrado por entre 10.000 y 12.000 recicladores. La mitad de ellos integran el sistema formal de la ciudad; es decir, trabajan en cooperativas y reciben un pago por su actividad.

¿En qué consiste el proyecto que desarrollarán en el país?

El proyecto se articulará alrededor de cuatro ejes rectores:

1. Fortalecer el modelo de reciclaje inclusivo en al menos 10 ciudades, comenzando por Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y otra a definir. La idea es mejorar la productividad y la prestación del servicio de las cooperativas para que puedan formar parte de los servicios municipales de gestión de residuos.

2. Trabajar con los gobiernos y las empresas para aumentar la cantidad de  material disponible para recupero. Si la basura se mezcla no sirve. La idea es que los residuos se direccionen desde el lugar donde se los genera.

3. Generar conocimiento y comunicación estratégica. Lo que hacemos tiene que servir para que la experiencia sea replicada. Se trata de crear agenda a través de una comunicación efectiva. 

4.  Constituir una mesa pública-privada para discutir y promover lineamientos para actualizar el marco normativo, ya que el que se encuentra vigente data de 2005. Es importante que empecemos a discutir el tema de responsabilidad extendida.

¿Qué significa responsabilidad extendida?

Es un concepto cada vez más instalado, que considera a la gestión de residuos como un asunto que involucra no sólo al Estado. Quienes ponen “residuos” en el marcado, a través por ejemplo de packaging, tienen que sentarse en la mesa de resolución de estos temas. En cada país de este intercambio surgen distintas soluciones: en algunos países se aplican impuestos a los envases y en otros se emprenden programas que fortalecen el sistema de recupero, por ejemplo. En la Argentina se está discutiendo este tema a nivel del Senado.

¿Existe algún país que pueda servir como ejemplo de gestión de residuos?

San Francisco, en EE.UU., en una ciudad modelo en este aspecto. En el Hemisferio Norte los modelos de reciclaje tienen otro enfoque: son modelos hipertecnificados basados en tecnología de recupero, sin el componente de inclusión social. El sistema de reciclaje de Alemania también es espectacular: está muy orgullosa de sus puntos verdes y tiene altísimas tasas de recupero, entre 70 a 80 por ciento.

¿Cuál es la tasa de recupero en el país?

Aunque no tenemos datos certeros, sabemos que el sector del PET recupera 20 a 25%. Esos niveles se logran en parte gracias a sistemas formales y en parte por recuperos que se hacen en pésimas condiciones, como los que se originan en los rellenos sanitarios.

¿Qué objetivo se fijó la IRR en Argentina?

Nos planteamos de acá a 2020 aumentar la tasa de reciclado (el de PET, por ejemplo, debería llegar al 40 o 50%), pero que ese aumento se dé en paralelo a una formalización del trabajo de los recicladores en el marco de los sistemas municipales y de las cooperativas. Buscamos que se respeten sus derechos, que mejoren sus ingresos. Que se tome conciencia que son un actor clave en el proceso de reciclado.

Si querés saber por qué los recicladores urbanos pueden salvar nuestras cuidades, mirá esta nota.

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