Pan con dulce de leche, una naranja y chocolatada caliente: esa será la merienda que recibirán todos los que se asomen a la ventana. El desfile de caras es incesante durante una hora y media. No habrá descanso para las cinco voluntarias que, con agilidad, entregan cerca de 400 raciones diarias de lunes a viernes.

Gloria Cristina Espada, de 57 años, es una de ellas. Ayuda desde 2013 en este merendero de la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, en la ciudad de Concordia, provincia de Entre Ríos. Antes de eso, ella era una de las personas que, al otro lado de la ventana, esperaban para recibir el refrigerio. “Me había quedado sola, tengo siete hijos, y empecé a venir”, explica. Junto a ella, otras cuatro mujeres preparan cada día un menú diferente que siempre incluye leche, chocolate, pan y fruta.

Al final de cada jornada, las voluntarias comparten un mate y, hoy en particular, celebran la buena nueva del día: el merendero recibió un filtro de agua que permitirá eliminar la turbiedad y los residuos sólidos que habitualmente presenta el agua de red. La donación forma parte de las acciones emprendidas por el Proyecto Agua Segura que, en colaboración con Coca-Cola de Argentina, prevé entregar en 2017 filtros de agua en 206 escuelas rurales e instituciones como este merendero parroquial. El  dispositivo llegó de la mano de un equipo de especialistas, que visitó el centro para explicar su armado, funcionamiento y mantenimiento. La capacitación resulta un diferencial importante del programa: cuando la donación llega a las escuelas, el equipo de Agua Segura organiza juegos y canciones para los alumnos, que aprenden a usar el filtro y también nociones de higiene y cuidado del agua. Cuando el público es exclusivamente adulto, la capacitación incluye una explicación detallada de los aspectos técnicos del filtro.

Una problemática que requería atención urgente

Fue desde el Programa Prohuerta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Concordia, que se identificó a los centros aledaños que necesitaban filtros de agua. Su representante, Milagros Castañeda, explica: “Hemos recibido muchas demandas de distintos comedores, centros comunitarios, escuelas, que han detectado que había muchas enfermedades debido a la ingesta del agua que no era de calidad y tenían que filtrar muchas partículas de forma casera. En la región era una problemática que se necesitaba atender con urgencia”.

David Zabaleta, el párroco que inauguró el merendero 15 años atrás, dice que desde entonces la cantidad de beneficiarios no para de crecer.  “El filtro permitirá que el servicio de merienda pueda tener la higiene adecuada para el organismo de los chicos”, resume David, quien proyecta además repartir el agua filtrada en botellas para que la gente pueda llevar su casa.

El círculo virtuoso toma forma: quienes ayudan a sus vecinos en Concordia recibieron, esta vez, ayuda. Mejorarán con ella la calidad de su tarea, para beneficio de la comunidad en la que viven.


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