Aplausos, sonrisas y abrazos: los impulsores de los tres proyectos ganadores de la 10ª edición del Concurso de Agua -organizado por la Fundación Vida Silvestre y Coca-Cola de Argentina-, sostienen firmemente entre las manos los diplomas que acreditan que cada una de sus iniciativas relacionadas con la protección de cuencas y el acceso al agua recibirán  $260.000 para hacerse realidad.

Manuel Jaramillo, Director ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre, destaca la complejidad del proceso de selección -que implicó analizar 48 propuestas- y la calidad de los proyectos ganadores, que abordan las distintas fases del ciclo del agua. En ese sentido, la Fundación Conservación y Desarrollo (ConyDes) recibirá financiación para recuperar el Corredor Verde del río Chocancharava en Córdoba, la Asociación Civil Un Techo para Argentina (Techo) construirá una red de acceso al agua potable para los vecinos del barrio Los Patitos II, en Misiones, y la Fundación Ecoandina instalará una planta fitoterrestre para purificar las aguas residuales en el pueblo de San Juan de Misa Rumi, Jujuy, que luego de tratadas servirán para regar la huerta comunitaria.

El primero en recibir el diploma es David Villarroel, Director general de Techo en Misiones, que sube al escenario junto a Lorena  Villordo, vecina del barrio Los Patitos II y una de las beneficiadas directas del proyecto. David relata que las 100 familias que viven en el asentamiento, ubicado a sólo 12 kilómetros del centro de Posadas,  no disponen de agua de red ni de sistema de cloacas. La provisión de agua potable le llega a los vecinos a través de un camión cisterna, que carga los tres pequeños tanques de agua del barrio pero que depende de las inclemencias del tiempo para acceder en tiempo y forma: si llueve y el camino se inunda, no puede llegar. El servicio también se suspende si el camión sufre una avería y no hay dinero para repararlo.

Tras las palabras de David llega el momento de escuchar a Lorena, mamá de tres hijos pequeños, que transmite la situación en primera persona: en el barrio viven 80 niños y los vecinos están muy movilizados para que no les falte nada. Un poco nerviosa por hablar en público, Lorena cuenta que las mamás del asentamiento organizan rifas y concursos, tejen, y hacen lo que haga falta para que los chicos no pasen ni un solo cumpleaños sin regalito. 

Explica que cuando se quedan sin agua toman agua de pozo y a veces enferman. Se le quiebra la voz. En el corazón de Buenos Aires, el relato impacta. Con un nudo en la garganta, el auditorio la aplaude. “Cuando se quiere se puede y esta es una clara demostración, que si nos organizamos podemos salir adelante”, asegura emocionada. El proyecto de Techo, del que participarán activamente los vecinos, prevé la construcción de un tanque para agua potable de 10.000 litros y la extensión de la red a las casas del barrio. Nueva vida para los vecinos de Los Patitos II.

Un problema, dos soluciones

La siguiente en subir al escenario es Silvia Rojo y el mapa mental se mueve hasta Jujuy. La presidenta de EcoAndina explica la situación que se vive en San Juan de Misa Rumi, donde viven 20 familias. Gracias al trabajo conjunto de los vecinos y su fundación, el pueblo cuenta con agua de red. La instalación de paneles solares permitió a los vecinos darse un “lujo”  hasta entonces desconocido: ducharse con agua caliente. El jarrito de agua fría que usaban para higienizarse incluso con temperaturas de -25°C fue reemplazado por agua caliente que sale “de arriba”, de la ducha. 

El consumo de agua en barrio, como es lógico, aumentó. Y con él aumentó también el volumen de aguas servidas que se genera. “Solucionamos un problema y se generó otro. Con este proyecto buscamos resolverlo”. 

La iniciativa de EcoAndina consiste en conectar varios de los edificios del pueblo –la escuela albergue, la iglesia, el salón multiuso y las casas colindantes- a una planta de tratamiento fitoterrestre, para poder erradicar el uso de pozos ciegos. “Por la geografía del lugar el suelo es muy rocoso, por lo que se dificulta la filtración y aparecen situaciones de contaminación, con el consiguiente peligro para los niños”, explica Silvia.

El uso de una planta fitoterrestre se convierte entonces en una solución ideal: su mantenimiento es mínimo, impide el congelamiento del agua gris (como pasaría con una planta a cielo abierto) y permite con su proceso de filtrado la reutilización de esa agua para el riego de una huerta comunitaria. La experiencia en San Juan de Misa Rumi, que se descuenta será exitosa –el sistema funciona desde hace 15 años en localidades cordobesas-, permitirá replicar la iniciativa en 200 pueblos de la Puna.

La tercera en recibir su diploma es Evangelina Natale, presidenta de la Fundación Conservación y Desarrollo (ConyDes), encargada de explicar el proyecto con el que se recuperará la vegetación ribereña del Río Cuarto, en Córdoba. “Tenemos la suerte de tener un río transparente que corre por el medio de la ciudad, pero lamentablemente por acciones no planificadas o desconocimiento lo vamos degradando”, declara Evangelina, quien advierte que en las zonas menos pobladas la vera del río aparece salpicada de microbasurales y pistas de motocross (con su consecuente perjuicio para el suelo y la vegetación).

Además, la excelente calidad de la arena determinó maniobras de extracción indiscriminadas que afectan el cauce del río. Por ese motivo, ConyDes destinará el dinero del premio a implementar acciones de manejo del ecosistema (control de especies exóticas, revegetación con especies nativas, control de actividades antrópicas) para preservar el Corredor Verde Chocancharava. También realizarán programas de sensibilización para los vecinos y educación ambiental para aplicar en todos los colegios de la ciudad.

Evangelina destaca que, en definitiva, lo que se hará es poner en práctica la Ordenanza Municipal 183 del año 2012, que declara bajo la categoría de Bosques Nativos y Reservas Verdes a la faja fluvial del río Cuarto. “La importancia de proteger este corredor radica en mantener la calidad de agua que el Río Cuarto le ofrece a la ciudad, ya que la vegetación asociada al río trabaja como filtro verde: evita que los contaminantes lleguen al  cauce y actúa como pulmón para oxigenar la ciudad”, aclara Evangelina. El proyecto beneficiará directamente a 80 vecinos e indirectamente los 246.000 habitantes de la ciudad de Río Cuarto.

Articulación exitosa

Es tiempo de celebrar. Manuel Jaramillo retoma la palabra para destacar la importancia de la articulación entre ONGs y empresas para concretar este tipo de proyectos, y valorar la evolución que se produjo en los últimos años respecto de la conciencia medioambiental, no sólo en el ámbito ciudadano sino en el corporativo: “El Concurso de Agua es un excelente ejemplo de cómo una articulación exitosa entre la Fundación Vida Silvestre y Coca-Cola de Argentina permite que estos proyectos consigan la financiación que necesitan para hacerse realidad”.

En la misma línea se expresa Cristian Pérez, Gerente de Asuntos Públicos de Coca-Cola Argentina, quien subrayó el carácter federal del Concurso, así como su alcance: “En 10 años los proyectos que premiamos beneficiaron a 86.000 personas de forma directa y a unas 25.000 de forma indirecta a lo largo de todo el territorio nacional, de la Patagonia a la Puna y de Cuyo a la Mesopotamia”. “Desde Coca-Cola fomentamos estas iniciativas, porque estamos comprometidos con el cuidado del agua en todas sus etapas”, destaca.

Los proyectos ganadores dan cuenta de ese compromiso: protección de cuencas en Córdoba, acceso a agua segura en Misiones y tratamiento de efluentes en Jujuy. Tres proyectos premiados, y miles de voluntades trabajando en sintonía para concretarlos. Iniciativas locales que persiguen grandes ideales.