Son las siete de la mañana y comienza otro día en la provincia de Río Negro. La dinámica cotidiana se activa en las ciudades, el campo, y también en las escuelas- hogar situadas en lo más recóndito de la región: los alumnos se levantan, se visten y desayunan antes de asistir a clases. 

El agua que utilizan –tanto para beber como para lavarse los dientes y preparar el desayuno– no llega desde una red de agua corriente sino desde un río, de una de sus vertientes o de la lluvia tras ser potabilizada por un clorinador (un dispositivo que permite la generación de cloro) particular.

La situación se repite en decenas de escuelas rurales, que reciben en sus aulas a cientos de chicos que viven allí durante dos semanas consecutivas antes de regresar a sus hogares, ubicados muy lejos de las escuelas. 

Los maestros de las escuelas-hogar son responsables no sólo de enseñar las materias de rigor, sino de proveer a los chicos alimentos y agua segura para consumir. Por eso, enfatizan en el contacto con sus alumnos, la importancia de cuidar el medioambiente y de consumir agua de forma responsable.

Un impacto positivo

Afortunadamente, la situación para siete de esas escuelas rionegrinas cambió hace pocos meses, cuando a través de la ONG  Proyecto Agua Segura –con el acompañamiento de Fundación Ruta 40, Coca-Cola de Argentina y su socio embotellador Coca-Cola Andina–, recibieron filtros portátiles capaces de potabilizar el agua en pocos minutos.

Estos dispositivos, de la marca suiza LifeStraw, cumplen con los estándares en protección sanitaria de la Organización Mundial de la Salud y actúan solo con la fuerza de la gravedad, separando del agua sin tratar los virus, bacterias, olores y sabores que pueda poseer. De esta manera, se elimina el riesgo de que los alumnos contraigan problemas vinculados a la ingesta de agua no apta para consumo humano.

Unidos a unos contenedores, los dispositivos tienen una capacidad de filtración de 12 litros de agua por hora y una vida útil de hasta 100.000 litros, lo que representa el consumo aproximado de 100 personas durante tres años.  

"Se coloca agua en la parte de arriba de los dispositivos, se espera a que la fuerza de gravedad haga su efecto a través de los filtros de malla y se obtiene agua segura del otro lado", resume Nicolás Wertheimer, fundador del Proyecto Agua Segura, una organización argentina que promueve el acceso a agua potable.

La llegada de los filtros sirvió como complemento al tratamiento de los clorinadores, garantizando de esta manera la disponibilidad de agua segura.  Ahora podrán disfrutar de agua no sólo los 250 alumnos de las escuelas involucradas sino a la comunidad del lugar.

“El filtro de agua segura nos da tranquilidad: vamos a poder usar este agua para cocinar, para tomar en el aula, para que los chicos se cepillen los dientes, para todos los usos”, explica una sonriente Claudia Ginebro, maestra de la Escuela N°98.

“Lo positivo es que no venimos únicamente a traer un filtro, sino que damos una charla, hay una capacitación, compartimos información útil: jugando se enseña a los chicos cómo tienen que consumir el agua, cómo se tienen que cuidar”, añade Enrique Pérez Estévez, Gerente de Servicios de Marketing de Coca-Cola de Argentina.

Los filtros de agua llegaron “como caídos del cielo”, describe José Raúl Ceci, Director de la Escuela N°231.

“Con este filtro vamos a tener la certeza de que realmente el agua es potable”, celebra la Directora de la Escuela N°152, quien agradece “infinitamente” la ayuda recibida.

El agua, un recurso prioritario para Coca-Cola

Para Coca-Cola el agua es una prioridad, un recurso vital para la salud y la prosperidad económica de las comunidades, además de ser un ingrediente de sus productos. En línea con esta visión, vela por su cuidado a través de tres pilares fundamentales: reducir el uso del agua en los procesos productivos, reciclar el agua tratando los efluentes de modo responsable y reabastecer a la naturaleza el agua utilizada en la producción de bebidas.

En 2007, la Compañía se comprometió a nivel global reabastecer a las comunidades y la naturaleza el equivalente al 100% del agua que emplea para sus productos y procesos productivos. Este objetivo fue alcanzado por Coca-Cola de Argentina cinco años antes de lo previsto gracias a proyectos de reposición de agua –como el que la Compañía llevó adelante junto a Fundación Humedales y Fundación Avina en la mendocina localidad de Guanacache–, de acceso a agua segura –como la entrega de filtros en diversas escuelas de San Miguel del Monte, en Buenos Aires– y de conservación del recurso –como el proyecto realizado con The Nature Conservancy en la cuenca del Río Chubut–, entre otros.

Si querés saber más sobre el proyecto de Coca-Cola en Guanacache leé esta nota.

Si querés saber más sobre el proyecto de Agua Segura en escuelas leé esta nota.

Si querés saber más sobre el proyecto de la Cuenca del Río Chubut leé esta nota.