Una bolsa puede ser toda su vida una bolsa, o puede convertirse en una botella, una lámpara, un bol o unos anteojos. A esa transformación apuestan los integrantes de Brotes, una organización que promueve la sustentabilidad por medio del reciclaje. Y como la mejor manera de enseñar es con el ejemplo, instalaron un taller de reciclado durante el Día Olímpico que se celebró en Buenos Aires, ciudad alojará los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018.

“A partir de plástico reciclado nosotros hacemos objetos de diseño”, explica Nicole Vispo, una de las coordinadoras de Plasticando, el taller instalado en el campus deportivo en el marco del programa Reciclo, de Coca-Cola de Argentina. El sistema es sencillo: “Los participantes arman un collage con bolsas de colores, que tras pasar por una sublimadora (N. de la R.: una máquina que ejerce presión) se transforma en una plancha que servirá para realizar diferentes piezas”, explica Nicole.


El espíritu familiar de la convocatoria, en los Bosques de Palermo, se palpitó tanto en las competencias deportivas como en Plasticando, donde padres e hijos se animaron a participar de la experiencia y ver ese manojo de bolsas convertido en llaveros multicolores.  Ignacio, de 10 años, luce una sonrisa de oreja a oreja y, sobre el puente de su nariz, un armazón de anteojos rojo, recién salido del taller. “Apendí que reciclar es fácil y divertido y que las bolsas pueden servir para hacer muchas cosas”, explicó.

Sergio Fasani, diseñador industrial, docente y uno de los impulsores de Brotes, celebró la participación de las familias e insistió en que el reciclaje es una elección cotidiana: “Reciclar está al alcance de todos en las tareas de todos los días: no es algo mágico que pasa solo en una fábrica lejana”.

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