Microcentro porteño. Caos de tránsito y contaminación sonora. La marcha apurada impide levantar la vista, y sin embargo, este edificio logra destacarse entre el resto. Su fachada, verde brillante, invita a entrar. Decenas de invitados admiran las fotografías que decoran las paredes de la planta baja y que dan el marco ideal para las actividades que allí se realizan: en una máquina Ecollect, los participantes –guiados por los Cascos Verdes- insertan botellas de plástico que serán compactadas y recicladas; en el taller Plasticando, dos artistas transforman PET en objetos de diseño. La escalera nos lleva al primer piso, decorado como un jardín salpicado de flores y atravesado por un río. El edificio vibra al ritmo de la energía creadora y contagia a los participantes del lanzamiento del programa Reciclo, de Coca-Cola de Argentina.

Treinta días atrás, la situación del inmueble era bien distinta: el antiguo local de venta de alfombras, desocupado durante 18 meses, agonizaba. Resultaba, entonces, el sitio ideal para que la presentación de la plataforma de reciclaje se llene de contenido desde su momento fundacional. Con esa premisa en mente, se encargó la renovación del espacio al equipo de PYXZ, un conjunto de artistas que promueve la transformación de espacios vacíos en puntos de interés.  


“Reactivamos este espacio, reactivamos la cuadra y dinamizamos un espacio que estaba enfermo”, explica a Journey de Argentina el “inspirador” (como él mismo se define) de PYXZ, Luis Abadi. Para remodelar este espacio se realizó previamente un “estudio de feng shui y de geobiología”, que indicó los colores y la disposición que debía tener cada sala para “renovar su energía”. “A partir de allí trabajamos con formas y colores que vibren de acuerdo a lo que los espacios piden”, continúa.

Las fotografías de planta baja, explica Luis, están distribuidas de acuerdo a un criterio específico de “dos caminos”: el del reciclaje y el de la contaminación.  “Claramente la opción de relacionarnos de una manera irresponsable con lo que nos rodea y con las personas que nos rodean no es el camino. La alternativa posible es el camino del reciclado”, concluye.

En el primer piso, la composición del espacio se organizó con elementos reutilizados. “La idea de entrar a un jardín es encontrarse con el interior de uno mismo. Este espacio permite reflexionar acerca de la utilización de los objetos y de la reutilización de los denominados residuos”, relata la diseñadora de la sala, la artista plástica Violeta Cincioni.  

Violeta, que también forma parte de PYXZ, explica que el “pasto” de este jardín es  una antigua alfombra muy dañada, en cuyos agujeros cosió flores de tela. El conjunto se completa con lámparas esféricas y bancos realizados por el equipo de Brotes, una compañía que utiliza residuos plásticos para elaborar objetos de diseño. 

Tras un mes de intervención, el triste edificio quedó convertido en una obra de arte, puerta de entrada a un universo de posibilidades. Una invitación a un mundo mejor. 

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