La cita era a las 10 de la mañana, pero 20 minutos antes de la hora señalada comenzó el movimiento en la puerta de ingreso a la planta de Coca-Cola FEMSA, una de las embotelladoras de Coca-Cola en la Argentina. Primero fueron dos, al rato cinco y antes de que se abrieran las puertas el grupo estaba completo: los 16 miembros de la Asociación de Coleccionistas de Envases y Objetos de Coca-Cola de Argentina estaban listos para visitar, por primera vez, el centro de operaciones que la embotelladora tiene en Pompeya.

La ansiedad se les notaba en la cara. “Me siento como una nena”, resumió Natalia Godoy, la única mujer del grupo. Sus compañeros asintieron. Entendían perfecto de lo que hablaba. 

La primera parada de la visita fue en el microcine, donde un desayuno especial esperaba a los invitados. Ninguno se acercó a las mesas: fueron directo a las butacas, desde donde vieron un video sobre el funcionamiento de la embotelladora. Carlos Durán, Gerente de la planta, y Germán Pennimpede, Director de Legales y Asuntos Corporativo, fueron los encargados de dar la bienvenida y explicar a los invitados cuestiones relacionadas con el negocio. Luego, divididos en tres grupos, los fans de la marca recorrieron las instalaciones guiados por personal especializado, que respondía a sus dudas. “¿Cuál es la botella que más vende hoy?”, “¿Cuántos chequeos se le hace a un envase antes de ser llenado?”, fueron algunas de las preguntas que surgieron mientras observaban las distintas etapas de producción.

Los participantes de la visita quedaron impactados por el proceso de embotellado, el etiquetado y el soplado de envases, un procedimiento que permite “moldear” cada envase con su forma característica. 

Con los celulares siempre listos para captar los lugares y momentos especiales, los coleccionistas disfrutaron del paseo por el verdadero corazón de su pasión, que terminó con un broche de oro: cada uno recibió de regalo la preciada botella “TOM 20-20” (por Transformación Operativa de Manufactura), que sintetiza el esfuerzo de la embotelladora por avanzar en el cambio cultural de la planta y mejorar el lugar de trabajo para los empleados. Además, cinco de ellos ganaron una docena de vasos de la marca. “Para nosotros, como asociación civil de coleccionismo de objetos de Coca-Cola, poder venir juntos a visitar la planta es como ‘el sueño del pibe’. Hace años que queríamos algo así y nos vamos con las expectativas más que colmadas”, sintetiza Javier Petrera, presidente de la Asociación.