A principios de la década del sesenta, algunos de los nombres más grandes de la música pop de ese momento grabaron y lanzaron versiones del jingle “Todo va mejor con Coca-Cola”.  Se trató de una campaña radial avanzada para su época, que fascinó a los fans de la música y transformó un eslogan popular en una serie de canciones exitosas. 

En 1962, el ya fallecido Bill Backer, en ese momento un ejecutivo de publicidad en ascenso junto con McCann Erickson, oyó el hit musical “Palisades Park”, de Freddy Cannon, y notó que el estribillo de la canción era esencialmente una celebración del simple placer que significa comer un hot dog en un parque de diversiones. Backer, quien durante su trayectoria profesional luego  llegaría a idear algunos de los jingles y eslóganes más memorables de todos los tiempos (como las canciones “Me gustaría comprarle al mundo una Coca Cola” y “La sopa es buena comida”, para Campbell), había sido recontratado por McCann, de Young & Rubicam, para trabajar con dos de sus cuentas “problemáticas”: Nabisco y Coca-Cola.

El Salón de la Fama Publicitaria estaba convencido de que Todo va mejor con Coca-Cola era más que un mero eslogan, que podía ser toda una campaña en sí misma. La frase era una simple promesa de lo que el producto podía hacer: las hamburguesas, el estudio, la vida -e incluso el amor-, podían ser mejores con Coca-Cola. Backer escribió la canción publicitaria inicial y luego el grupo de música folk The Limelighters la grabó como demo en un improvisado estudio ubicado en la calle 57, en la ciudad de Nueva York. La acústica era terriblemente espantosa, con varios defectos de audio que se mantuvieron a lo largo de la grabación. 

Click here to listen on Spotify. 

“Iba a ser sólo un demo para The Coca Cola Company, y tenía algunos bemoles y partes donde había que empalmar dos o tres cintas, pero era suficiente para comenzar”, recordó Backer en un entrevista histórica para los archivos de Coca-Cola. “¡A ellos (Coca-Cola) les encantó! Dije bien, ahora denme algo de dinero de verdad y haremos una verdadera canción publicitaria. Pero desde el momento en el que The Limelighters supieron que trabajarían para Coca-Cola y ganarían todo ese dinero, jamás volvieron a interpretarla bien otra vez. Durante años estuvimos al aire con aquel demo; tenía todos los defectos ... pero también, algo especial”.

Hoy resulta divertido pensar que Coca-Cola, que albergó algunos de los comerciales más memorables de la historia, hizo sonar una canción publicitaria durante más de seis años que no era nada más que lo que salió a partir de varios empalmes improvisados. El eslogan se introdujo finalmente en 1963 y, en definitiva, Backer estaba en lo cierto: el comercial tenía ese “no sé qué” y continúa siendo uno de los jingles más populares de Coca-Cola.

Ahora bien, ¿qué tienen que ver Freddy Cannon y Palisades Park en esta historia? La canción motivó a Backer a pensar que si un tema que hace mención al comer hot dogs podía ser un éxito musical, ¿por qué no Coca-Cola?

Con eso en mente, trabajó para convencer al ejecutivo de publicidad de Coca-Cola, Delony Sledge, para que le permitiera a músicos populares grabar el jingle haciendo referencia a Coca-Cola, de la misma manera en la que Cannon cantaba sobre hot dogs y “Vueltas al Mundo”.

Sledge era Jefe del Departamento de Publicidad de The Coca-Cola Company, y era conocido por ser algo anticuado. Tenía una percepción formidable sobre cómo Coca-Cola debía publicitarse y presentarse, pero sin embargo se sentía incómodo con el medio radial o televisivo.

Backer se esforzaba por escribir un texto que describiera el sabor de Coca-Cola. Sledge le dijo que ni siquiera lo intentara. Le mencionó los fracasos de algunos escritores bastante famosos que habían intentado describir el sabor. “Si (William) Faulkner y (James) Dickie (Deliverance) fallaron, no intentes describirlo. Basta con saber que es el más grande sabor jamás creado por el hombre, o Dios, a decir verdad”, afirmó.

En 1965, Backer había logrado convencer a Sledge de que la radio ofrecía una nueva manera increíble de llegar a la audiencia jóven y entonces se creó la campaña. Cuando llegó el momento de grabar los comerciales, Backer quiso romper con el molde del jingle. Y les dijo a los intérpretes que grabarían canciones para un disco. 

“Los comerciales fueron populares porque sonaban como discos, no como jingles. Estábamos creando varias canciones que duraban 60, 30 y 90 segundos. Y las produjimos exactamente igual a un disco. Utilizamos varios de los mismos músicos y arregladores y los mismos estudios. Entonces, no era como la música de la casa de jingles de Madison Avenue, y les encantó la idea”, me contó el propio Backer. 

Se les pidió a los artistas que interpretaran hasta 15 versiones de cada canción, ya que según explicó Backer eso era necesario porque si bien la mayoría de los discos tenían al menos 15 canciones, sólo una de ellas podría convertirse en un éxito.

El 15 de marzo de 1965, se envió un anuncio especial a los embotelladores de Coca-Cola, comunicándoles que la compañía comenzaba una nueva forma de hacer publicidad en la radio. Los días del jingle tradicional habían finalizado y se difundía el primer conjunto de comerciales con Four Seasons, Jan y Dean, The Shirelles y John Bubbles. 

Los artistas participantes interpretarían, compondrían y grabarían canciones con sus propios estilos. Utilizando uno de sus grandes éxitos como inspiración en general, se les pidió a las celebridades que intentaran incluir el eslogan “Todo va mejor con Coca-Cola” en la melodía. Con esta fórmula, las canciones producidas sonaban muy parecido a cualquier música pop que los adolescentes podían escuchar en sus radios; un ejemplo fue la pista de Jan y Dean, que dio como resultado una versión modificada de “The Little Old Lady de Pasadena”, que había alcanzado el puesto número 3 en las listas de Billboard unos meses antes.

La campaña fue un éxito abrumador. Los comerciales con The Shirelles y John Bubbles lograron incluso alcanzar el Top 40 en una estación de radio de Augusta, Georgia, y los DJs de todo el país recibieron una enorme cantidad de pedidos de los oyentes para que pasaran los comerciales de Coca-Cola. Las grabaciones de “Swing the Jingle”, como luego se las llamó, fueron producidas y distribuidas por los embotelladores de Coca-Cola.

Otros nombres de artistas se agregaron rápidamente a la lista, incluidos Roy Orbison, Tom Jones, Wayne Fontana y The Mindbenders, Petula Clark, The Coasters y The Supremes. 

Aretha Franklin fue una de las estrellas que interpretó "Swang the Jingle" con Coca-Cola.

Backer se esforzaba por escribir un texto que describiera el sabor de Coca-Cola. Sledge le dijo que ni siquiera lo intentara. Le mencionó los fracasos de algunos escritores bastante famosos que habían intentado describir el sabor. “Si (William) Faulkner y (James) Dickie (Deliverance) fallaron, no intentes describirlo. Basta con saber que es el más grande sabor jamás creado por el hombre, o Dios, a decir verdad”, afirmó.

En 1965, Backer había logrado convencer a Sledge de que la radio ofrecía una nueva manera increíble de llegar a la audiencia jóven y entonces se creó la campaña. Cuando llegó el momento de grabar los comerciales, Backer quiso romper con el molde del jingle. Y les dijo a los intérpretes que grabarían canciones para un disco. 

“Los comerciales fueron populares porque sonaban como discos, no como jingles. Estábamos creando varias canciones que duraban 60, 30 y 90 segundos. Y las produjimos exactamente igual a un disco. Utilizamos varios de los mismos músicos y arregladores y los mismos estudios. Entonces, no era como la música de la casa de jingles de Madison Avenue, y les encantó la idea”, me contó el propio Backer. 

Se les pidió a los artistas que interpretaran hasta 15 versiones de cada canción, ya que según explicó Backer eso era necesario porque si bien la mayoría de los discos tenían al menos 15 canciones, sólo una de ellas podría convertirse en un éxito.

El 15 de marzo de 1965, se envió un anuncio especial a los embotelladores de Coca-Cola, comunicándoles que la compañía comenzaba una nueva forma de hacer publicidad en la radio. Los días del jingle tradicional habían finalizado y se difundía el primer conjunto de comerciales con Four Seasons, Jan y Dean, The Shirelles y John Bubbles. 

Los artistas participantes interpretarían, compondrían y grabarían canciones con sus propios estilos. Utilizando uno de sus grandes éxitos como inspiración en general, se les pidió a las celebridades que intentaran incluir el eslogan “Todo va mejor con Coca-Cola” en la melodía. Con esta fórmula, las canciones producidas sonaban muy parecido a cualquier música pop que los adolescentes podían escuchar en sus radios; un ejemplo fue la pista de Jan y Dean, que dio como resultado una versión modificada de “The Little Old Lady de Pasadena”, que había alcanzado el puesto número 3 en las listas de Billboard unos meses antes.

La campaña fue un éxito abrumador. Los comerciales con The Shirelles y John Bubbles lograron incluso alcanzar el Top 40 en una estación de radio de Augusta, Georgia, y los DJs de todo el país recibieron una enorme cantidad de pedidos de los oyentes para que pasaran los comerciales de Coca-Cola. Las grabaciones de “Swing the Jingle”, como luego se las llamó, fueron producidas y distribuidas por los embotelladores de Coca-Cola.

Otros nombres de artistas se agregaron rápidamente a la lista, incluidos Roy Orbison, Tom Jones, Wayne Fontana y The Mindbenders, Petula Clark, The Coasters y The Supremes. 

James Brown grabó un jingle con formato pop para la campaña It's the Real Thing.


En 1969, cuando Coca-Cola cambió su eslogan de “Todo va mejor con Coca-Cola” por el de “It's the Real Thing” (La chispa de la vida), el formato pop de los jingles continuó con las grabaciones de los artistas como James Brown, The 5th Dimension, Moody Blues e incluso Tommy James y The Shondells. 

Quizás el dúo más interesante fue cuando Aretha Franklin y Ray Charles grabaron una canción juntos. Curiosamente, la versión del jingle que interpretaron fue escrita por otro conocido cantante: Neil Diamond.

La campaña tuvo tanto éxito, que el concepto finalmente se extendió a las oficinas de Coca-Cola en todo el mundo. Los anuncios publicitarios fueron producidos utilizando artistas pop locales como The Four Leaves en Japón; The Fortunes, en Alemania; y La Joven Guardia en la Argentina, entre otros. Una de las actuaciones internacionales más emocionantes fue The Who, quienes grabaron una versión extendida de la canción que se utilizó para un comercial de televisión filmado en la famosa Biba's Boutique de la calle Kensington Church en Londres. La banda utilizó una variación del comercial como música de transición en su álbum, “The Who Sell Out”. De hecho, al escuchar toda la canción “Glittering Girl”, en los últimos 20 segundos aparece una versión del comercial radial.

El formato popular de los anuncios de radio llegó a su máximo apogeo a principios de la década del ‘70, con “Me gustaría comprarle al mundo una Coca-Cola”, de The New Seekers (1971) y “Country Sunshine”, de Dottie West (1973), que se convirtieron en éxitos de la radio popular. Sin embargo, a mediados de los años ‘70, cuando los eslóganes cambiaron a “Coca-Cola te da vida” y “Tomate una Coca-Cola y sonríe”, la Compañía se alejó del formato. Si bien los artistas populares continuaban apareciendo ocasionalmente en los comerciales, ya no eran el centro principal de una campaña.

¿Fue el nuevo formato un éxito? Documentos de aquella época revelan un contundente “sí”. Una publicación de la industria radial de 1968 menciona un aumento del 40% en el conocimiento de Coca-Cola por parte de los adolescentes y señala que los anuncios publicitarios de Coca-Cola regularmente alcanzaban la lista de los 40 más pedidos en la mayoría de las radios. Cientos de miles de discos promocionales se distribuyeron a través de concursos y hoy continúan siendo objeto de colección populares. 

Ted Ryan es director de Comunicaciones Patrimoniales en The Coca-Cola Company.

Si querés saber más sobre los anuncios publicitarios históricos de Coca-Cola, leé esta nota.