“Me gusta trabajar. Lo del kiosco se me ocurrió a mi. Siempre las cosas que emprendí se me ocurrieron a mi”, dice María Cristina Almeida, que hace 30 años tiene kioscos. Con su ingreso logra que el presupuesto familiar sea un poco más holgado. “Aunque ahora está difícil”, se lamenta esta amable mujer de 79 años cuya cabellera blanca contradice su empuje.

Atenta. Expectante. Cuaderno y birome en mano. Así escucha María Cristina, junto a una veintena más de mujeres dueñas y trabajadoras de kioscos, dos charlas que -una vez concluida la reunión- muchas reconocerán clave: cómo mejorar sus capacidades de gestión y cómo reafirmar la fuerza de su género.

La cita fue un día de septiembre de 2016 en la Sociedad de fomento de 9 de Julio, de Florencio Varela, localidad de la provincia de Buenos Aires, ubicada a 35 kilómetros al norte de la capital provincial. La convocatoria partió de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) y de Fundación Global, una ONG que trabaja en la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

Desde 2015, Coca-Cola apoya a ambas instituciones en el marco de su iniciativa Mujeres liderando el cambio, por la que ya pasaron más de 400 mujeres. Esta se inscribe en el programa global 5by20, con el que la Compañía se propone empoderar a 5 millones de mujeres de su cadena de valor para el 2020. Las kiosqueras son el último, pero fundamental, eslabón en esa cadena.

Dueñas de su destino

Yolanda Orihuela tiene 49 años y una seguridad personal envidiable. Sigue la tradición familiar de atender kioscos, pero desde hace 15 lo hace con un negocio propio. Cuando habla de él se llena de orgullo. No duda de su capacidad para gestionarlo ni de la importancia que el kiosco tiene en su vida. “Puedo mantener a mi familia. Mis hijos son estudiantes. Uno se recibe de enfermero y mi hija se está postulando para ser policía. Tengo otros nenes. Y todo es gracias a que puedo trabajar en el kiosco, con lucha y sacrificio”, explica.

Lorena Ferreyra, de Ingeniero Allan, se armó de coraje y dio un paso al frente cuando su marido se quedó sin trabajo. Hoy él trabaja de remisero y ella anhela que su pequeño kiosco crezca y se convierta en un almacén.

Ellas sueñan con mejorar. Como Juliana Romero, con su kiosco en Berazategui; Sonia Gómez, con el que tiene en Florencio Varela; y Nora Yoppi, con su negocio del Barrio Las Tejas. Como cientos de mujeres más.

Fuente: Canal de Youtube The Coca-Cola.Co

Formación sobre género y negocio

Al iniciar su charla sobre equidad de género, Graciela Adán, Presidenta de Fundación Global, asegura: “Las mujeres podemos estar en varias cosas a la vez y eso lo tenemos que explotar –señala Graciela Adán, Presidenta de Fundación Global–. Por eso podemos resolver problemas más rápido, porque siempre estamos en tres cosas a la vez.”

Adán relaciona esa capacidad con el emprendedorismo femenino.  Explica que en 2015, en la Argentina, casi el 19% de los hombres emprendió por oportunidad y aproximadamente el 16% de las mujeres lo hizo por necesidad. “La grata noticia es un crecimiento importante respecto del 11% de mujeres involucradas en 2014 en la actividad emprendedora”, explica. E insta: “¡La que pueda abrir un kiosco en una ventana que lo abra!“.

Tras explicar que hay estereotipos que se inculcan a las mujeres que las hacen “quedar como tontas” y las limitan, Adán las alienta a pensar en sus capacidades y en la importancia de entender la equidad entre hombres y mujeres. Su fundación desarrolló el proyecto GPS Mujer, una serie de videos para generar conciencia sobre temas referidos al género, como la lucha por la igualdad, la prevención de la violencia y la paridad de representación democrática.  “No hay por qué estar siempre solas. Podemos ser socias de los hombres, como iguales”, señala.

“Hay mucho trabajo femenino que es anónimo y silencioso”, coincide Lidia Castelar, tesorera de UKRA. Durante su charla sobre gestión del negocio, explica las claves para poner un kiosco y el paso a paso para saber cómo instalarlo: desde cómo sacar el CUIT y solicitar una clave fiscal hasta cómo obtener inscribirse en ingresos brutos, emitir facturas y habilitar un local. 

Algunas participantes filmaron y sacaron fotos a las presentaciones sobre género y gestión del negocio. 

“En la medida en que seamos exitosos en la transferencia de capacidades de gestión vamos a poder contribuir con el éxito comercial de sus pequeños emprendimientos”, señala Cristian Pérez, Gerente de Asuntos Públicos de Coca-Cola de Argentina. Y agrega: “También queremos propiciar este ámbito de interacción para que las mujeres compartan experiencias y aprendizajes con otras kiosqueras con la misma realidad”.

Algunas mujeres presentes dividen su atención entre las charlas y el cuidado de sus hijos; en la sala hay varios, desde bebés hasta preadolescentes. Otras sacan fotos de las presentaciones. Pocas se animan a hacer preguntas, pero una vez concluida la reunión el murmullo y los comentarios se extienden por la sala. “¿Escuchaste lo del monotributo social?”, pregunta una a otra. “Ahora le voy a poder contar a mis amigas que quieran tener un kiosco cómo lo hice yo y que aprendí hoy”, comenta una mujer. Y una más se entusiasma: “Graciela dijo que muchas personas con ideas brillantes empezaron en un garaje”.  

Avances internacionales de 5by20

El programa 5by20 fue creado en 2010 con el fin de empoderar a cinco millones de mujeres de la cadena de valor de Coca-Cola hasta 2020. Participan desde agricultoras que cultivan las frutas con las que se producen las bebidas hasta artesanas que crean productos a partir de latas y botellas recicladas, pasando por proveedoras y dueñas de pequeños comercios.

5by20 brinda programas de formación empresarial, asesoramiento y respaldo financiero.

A fines de 2015, 1,2 millón de mujeres en 60 países ya habían participado de iniciativas que las empoderaron económicamente y socialmente.