Es importante que las mujeres sean valoradas no solo por serlo, sino porque tienen una profesión, porque saben trabajar, porque lo pueden hacer en la sociedad. En la Fundación Global trabajamos desde hace más de veinte años para promover la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y fortalecer los vínculos cooperativos y solidarios entre los diferentes actores sociales, públicos y privados.

En 1998 creamos dentro de la Fundación un Centro de Mujer y Poder, cuyas actividades tomaron un fuerte impulso en los últimos seis años gracias a proyectos relacionados con el empoderamiento de la mujer. Estamos convencidos de que empoderar a las mujeres es generar más economía. Invertir en las mujeres es clave: el efecto derrame que generan tiene un impacto muy fuerte.

En ese sentido, en Fundación Global estamos firmemente comprometidos con la Agenda 2030 y los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU. Todas las acciones que realizamos desde 1991 están perfectamente alineadas con el Objetivo 5: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, lo que nos ha ubicado como un aliado confiable y constante en los temas de género. 

Nuestras líneas de acción están dirigidas a tres grandes grupos: alumnas de colegios secundarios, lideresas que inspiran y emprendedoras.

Trabajamos con chicas de colegio secundario por la sencilla razón de que son quienes, en unos años, serán las encargadas de tomar las decisiones que modelarán la sociedad en la que vamos a vivir. Por eso, nos interesa que sean fuertes, que tengan las cosas claras, que sepan ejercer sus derechos y conozcan sus potencialidades. Para ellas tenemos dos programas, Visión 20/20 y Visión 20/30, en los que se trabajan herramientas teóricas y prácticas que les permiten ampliar su capacidad de análisis y reflexión sobre la situación de las mujeres en el país y el mundo. Estas actividades, como todas las del Centro para el Liderazgo de la Mujer

El año pasado, además, lanzamos GPS Mujer, una serie de videos sintéticos y claros que buscan orientar a las mujeres en materia de toma de decisiones. Como con un GPS, se trata de descubrir en dónde estamos paradas y hacia dónde queremos ir. En cada emisión abordamos un tema particular; por ejemplo, en “Mujeres que hacen justicia” se pone en evidencia que, a pesar de que las mujeres son mayoría en el Poder Judicial, sólo el 24% ocupa cargos jerárquicos, mientras que en siete provincias argentinas no hay ninguna jueza mujer. La estadística refleja que la propia estructura del Poder Judicial es símbolo de la inequidad del sistema. En “De la cocina al escritorio”, en tanto, se hace un breve recorrido del ingreso masivo de las mujeres al mundo laboral, que concluye, una vez más, con datos alarmantes: en la Argentina sólo el 7% de los cargos ejecutivos están ocupados por mujeres, que ganan hasta 40% menos que los hombres, por igual trabajo. 

En segundo lugar, buscamos promover la inspiración a través de Mujeres líderes, de amplia y reconocida trayectoria profesional, que se convierten por un año en “madrinas” de jóvenes promesas. Estamos convencidos de que el liderazgo de la mujer -tal vez por ser madres, tal vez por ocuparnos de mil cosas en simultáneo- es distinto, más contemplativo. La mujer ayuda, colabora, es más flexible. Por eso es importante alentar a las jóvenes a que tengan el coraje de convertirse en líderes.

Finalmente, trabajamos con mucha fuerza para empoderar a mujeres emprendedoras. Pero nuestro empoderamiento no es de mujeres vs. hombres. Al contrario, es trabajar juntos a ellos. Tiene que ver con equidad, no trabajamos por la igualdad porque no somos iguales. Creemos que somos diferentes pero tenemos una carga cultural con el género que es necesario derribar para que haya equidad entre hombres y mujeres. Por ejemplo, con Coca-Cola y a la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) desarrollamos una experiencia muy interesante: ofrecimos capacitación a las mujeres kiosqueras sobre cómo mejorar sus capacidades de gestión y cómo reafirmar la fuerza de su género.

El kiosco es el centro de la comunidad y tiene mucho que ver con el efecto multiplicador. Es el espacio común del barrio. En la adversidad las primeras en poner un kiosco son las mujeres, porque no tienen problema en salir a pelearla. En la mayor parte de los casos, esas kiosqueras trabajan junto a sus maridos, que se ocupan, por ejemplo, de buscar proveedores: son socios, son pares. Estamos convencidas de que el efecto multiplicador de las mujeres es inmenso: ante un problema salimos con siete alternativas posibles.

Por eso, aunque las cifras en algunos casos son todavía adversas, vamos creciendo. Como todo gran cambio, necesita tiempo, educación y cultura. Es un cambio de a dos, en conjunto. Hay que cambiar la cultura de los hombres y de las mujeres. Articular mejor. Sólo así llegaremos a buen puerto.

Graciela Adan es Presidenta de la Fundación Global.

Si querés saber más sobre el programa de capacitación a kiosqueras, leé esta nota.