“La Copa Coca-Cola va a terminar en el mar o la montaña”, resumía Sergio Goycochea, ex arquero de la Selección Argentina de Fútbol y padrino de la competencia, en la charla motivacional previa al inicio de las finales. La 14° edición del torneo de fútbol intercolegial más importante del país, de la que participaron 500 equipos, contó con un cierre particular: tanto en la final masculina como en la femenina se enfrentaron colegios de Mendoza y Mar del Plata. Y en cada uno de los partidos se vivió un desenlace bien copero.    

Además de conocer a una gloria del fútbol como Goycochea, los estudiantes cumplieron otro sueño: jugar en las canchas en donde se formaron muchas de las estrellas de River Plate. La jornada se caracterizó por el compañerismo, la amistad y la pasión. En ambos partidos, los equipos eliminados en semi-finales alentaron a los colegios con los que habían compartido emociones el día anterior en el predio de la AFA. Rondas de mate, bebidas y risas formaron parte del encuentro, del que también participaron padres y responsables de las instituciones que acompañaron a los chicos hasta la ciudad de Buenos Aires.

Finalmente, la balanza se inclinó las dos veces para el mismo lado: el ¡Dale campeón! fue gritado por los colegios de Mar del Plata en ambas finales.

La figura del equipo: ¡Está en todos lados!

La final femenina la jugaron el Instituto Mixto de Estudios Secundarios Domingo F. Sarmiento de la localidad de Otamendi de Mar del Plata (IMES) y el Instituto Santa María Goretti de Mendoza.

Al ser preguntadas por la figura del equipo campeón, el veredicto de las chicas del IMES fue unánime: ¡Mercedes! Y la respuesta tenía razón de ser: la número cinco jugó un partido fantástico. Recuperó cuanta pelota se le cruzó por delante, gambeteó a sus rivales cada vez que tuvo la oportunidad, y consagró su actuación con el gol de la victoria, el único del partido. “¡Está en todos lados!”, comentaba un espectador sorprendido por el entusiasmo de Mercedes Ramírez, joven revelación del fútbol femenino.

Tras el desenlace, el llanto de felicidad de las campeonas conmovió a todos los presentes. “Para nosotras ganar la copa era un sueño que queríamos cumplir”, declaró Katherine Díaz, número 9 del equipo. “Solamente dimos lo mejor para llegar hasta acá, ver todos los que nos rodean se siente súper bien” aportó Sofía Silva, otra de las campeonas.

Además de dar la vuelta olímpica, las jóvenes festejaron el campeonato con un cántico preparado especialmente para la definición del torneo: “¡Qué nos vengan a ver, que nos vengan a ver, todos los que decían que este equipito no iba a poder!”

Penales para el infarto con Goyco en la platea

“Esto me parece que termina en penales”, vaticinó Sergio Goycochea, un experto en la materia, cuando la final de varones llevaba sólo unos minutos. Los equipos de la Escuela de Educación Secundaria N°5 de Mar de Plata y la Escuela Francisco Tolosa de Mendoza se enfrentaron en un partido que bien podría haber sido un homenaje para el padrino de la Copa. ¡Doce penales por lado debieron ejecutarse para conocerse al campeón!  Todos los jugadores patearon al menos una vez, y los arqueros de ambos equipos volaron de un palo al otro emulando al hombre que supo convertirse en gloria nacional en el Mundial de Italia 1990. 

Tras el empate en cero, los jóvenes dieron prueba de valentía y actitud para definir el campeón. La caminata de cada jugador hasta el punto de penal iba acompañada por gritos de aliento para el pateador y para el arquero. El héroe de la jornada fue Matías Morello, el diez de la Escuela N°5, que venció a Octavio Moreno en el último penal y desató la alegría del colegio de Mar del Plata.

Una experiencia única

La Copa Coca-Cola es mucho más que una competencia deportiva; implica una experiencia de vida que promueve valores fundamentales como la amistad, el compañerismo y la diversión. Los 12 equipos que clasificaron para el tramo final de la competencia en Buenos Aires (ocho masculinos y cuatro femeninos) tuvieron la posibilidad de compartir momentos inolvidables y disfrutar junto a otros estudiantes la pasión que genera el fútbol. “Todas las chicas con las que hablamos son re simpáticas, nunca existió rivalidad. Lo más lindo de toda la copa fue conocer gente, visitar los lugares y compartir esa pasión que tenemos en común”, afirmó Candela Alarcón, jugadora del IMES, una vez finalizado el partido. Por su parte, Ariel Rad, del Colegio Francisco Tolosa, destacó: “Aprovechamos para hacer amistades con los chicos y también con los coordinadores, el viaje estuvo muy lindo lo disfrutamos muchísimo”.

La edición 2016 de la Copa Coca-Cola contó con la participación de más de 9.000 estudiantes. Desde su primera edición, en 2003, más de 120.000 jóvenes tuvieron la oportunidad de disfrutar y compartir el sueño de jugar al fútbol.