La adrenalina se siente en el aire: cientos de jóvenes, cuyo atlético andar los distingue, ingresan en el polideportivo del CeNARD - Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo - para la inauguración oficial de una experiencia que promete diez días de convivencia entre pares, camaradería, aprendizaje y entrenamiento. Los organizadores intentan ordenarlos para una foto colectiva pero la misión parece imposible: selfies, risas y cánticos están a la orden del día entre el auditorio. Un dron sobrevuela las gradas y de nuevo todos se distraen para saludar su paso. El encargado de la toma sigue esperando sin perder la paciencia, ni el humor: la alegría de los chicos es contagiosa y el encuentro, desde el inicio, es una celebración. Está todo por suceder, tienen las condiciones para convertirse en los sucesores de la yudoca Paula Pareto, de el lanzador de jabalina Brian Toledo, o de Sebastian Crismanich… quien justamente ingresa al recinto como abanderado de la ceremonia, y estalla la ovación.

El taekwondista, Medalla de Oro en Londres 2012, sonríe hacia el auditorio que lo aclama, y tal vez vea en esas caras su propio reflejo, posiblemente recuerde sus comienzos. Quienes corean su nombre desde las gradas son 530 jóvenes de entre 14 y 16 años que representan la promesa del deporte nacional. Fueron elegidos tras más de dos años de seguimiento bajo la atenta mirada de 1.000 entrenadores que recorrieron el país en busca de futuros talentos, y ahora participan del primer Campus Oficial argentino, punto de partida del camino que llegará a su cenit en los III Juegos Olímpicos de la Juventud, que se celebrarán en la ciudad de Buenos Aires en octubre de 2018.

De los participantes del encuentro, que se desarrolló entre el 2 y el 12 de febrero, surgirán los representantes juveniles de la Argentina en 29 deportes olímpicos. Reunidos bajo el lema "competir, aprender y compartir", el Campus buscó reforzar en los chicos los valores olímpicos e inculcarles el sentido de la responsabilidad social y la importancia de llevar un estilo de vida saludable. En ese sentido, la buena convivencia entre los deportistas y con los entrenadores resultó tan importante como los resultados de los entrenamientos. Precisamente, esa armonía fue un aspecto que tanto atletas como entrenadores y organizadores destacaron al unísono.

Esta iniciativa, inédita en el mundo, pudo concretarse gracias a la colaboración del Comité Olímpico Argentino (COA), la Secretaría de Deportes de la Nación, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD) y el Comité Organizador de Buenos Aires 2018.

Coca-Cola, histórico patrocinador de los Juego Olímpicos, presente con Powerade

Son, precisamente, esos valores que promueve el olimpismo –excelencia, amistad y respeto- los que determinaron una alianza de larga data entre los Juegos Olímpicos y The Coca-Cola Company, su patrocinador más antiguo.

Todo comenzó en Ámsterdam 1928, punto de origen de una larga, fructífera y exitosa relación. Desde entonces, Coca-Cola ha pasado a ser mucho más que una mera marca asociada: se ha convertido en parte de los JJOO y, hoy en día, es uno de los patrocinadores globales del evento, con presencia en todos los Juegos Olímpicos a lo largo de todo el mundo.

Como no podía ser de otra manera, la Compañía también estuvo presente en el Campus del CeNARD, a través de la marca Powerade. Los jóvenes atletas recuperaron fuerzas tras los exigentes entrenamientos con la bebida deportiva que aporta al organismo cuatro minerales que se pierden al transpirar – sodio, calcio, magnesio y potasio - , y participaron de charlas sobre la importancia de una buena hidratación, que formaron parte de una serie de actividades educativas previstas en el encuentro.

Es que además de los entrenamientos y de las actividades recreativas de integración –la programación incluyó desde talleres de percusión hasta funciones de cine bajo las estrellas-, los jóvenes disfrutaron a pleno de charlas sobre diversos temas, como olimpismo, valores, cuidado de la salud y trabajo en equipo, entre otros.

De regreso a sus provincias de origen, con la mente y el corazón enfocados en integrar la Misión Olímpica argentina, llevaron consigo recuerdos de una experiencia única en la que forjaron amistades, mejoraron sus aptitudes humanas y deportivas, y vivieron en primera persona los valores que promueve el espíritu olímpico. En unos meses más, el país entero estará pendiente de su desempeño.