Alrededor del campo de juego se comparten valores y se crean historias antes, durante y después del partido. El puntapié inicial no sólo pone en acción la pelota. Para miles de personas, lo que se moviliza es la emoción.

Una de esas personas es Leonel Maugeri, un profesor de educación física de 27 años, que en 2003 fue uno de los primeros participantes de la Copa Coca-Cola, el torneo intercolegial más importante de la Argentina que la Compañía organiza con el apoyo de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). La competencia promueve los valores de la camaradería y el juego limpio y brinda la posibilidad a jóvenes de entre 13 y 15 años de todo el país de generar nuevas amistades.

Copa al goleador: Leonel, 13 años atrás

Gracias a su esfuerzo y talento, Leonel recibió el premio como goleador de su equipo, el del Instituto Marianista del barrio porteño de Caballito.

Pero sus logros no fueron solamente personales, ya que el Marianista llegó a la semifinal del torneo. “Para nosotros era como jugar la final del mundo”, recuerda el joven, quien, entusiasmado con la experiencia, afianzó, partido tras partido, su vocación por el deporte. 

Trece años después, su presente lo encuentra con la misma pasión por el fútbol. Se desempeña como entrenador para la Copa Coca-Cola de los alumnos del Colegio San Francisco de Sales, de Almagro, y asume con convicción la tarea de inspirar en ellos el mismo entusiasmo que lo impulsó a él y a sus compañeros de secundario a animarse a participar en aquel entonces.

“Fue como un mini mundialito”

“Nuestro profesor nos decía que, en lo que se refería a torneos intercolegiales, lo máximo a lo que se podía aspirar era la Copa Coca-Cola, que era como un mini mundialito”, recuerda Leonel.  Fue con ese espíritu, llenos de motivación y convencidos de que se encontraban frente a la oportunidad única de jugar en predios como la Villa Olímpica y la AFA –donde sus ídolos futbolísticos disputaban a diario los grandes partidos–, que Leonel y sus compañeros se entrenaron para participar de la Copa y dar lo mejor. Y lo hicieron. 

“Íbamos ganando el partido y, a siete minutos de terminar, nos empataron y terminamos perdiendo por penales. Volvimos todos llorando. Para nosotros, realmente era la final del mundo”, recuerda Leonel sobre el último encuentro del que participaron.

A pesar de la frustración por no haber podido cumplir el sueño de levantar el trofeo, Leonel continuó entrenando con el mismo ímpetu y fue transformando de a poco ese hobby en profesión. “Después de la Copa, algunos de los del equipo terminamos jugando FutSal – fútbol de salón- AFA. Llegamos a primera división. Jugamos un montón de años. Siempre seguí en contacto con la Copa porque el Marianista siguió participando en todas las ediciones. Un grupo de chicas, que habían sido amigas mías, salieron campeonas”, relata.

Inspirador de pasión y juego limpio

Cuando ingresó como profesor de Educación Física al Colegio San Francisco de Sales en 2013, Leonel asumió el desafío de impulsar a sus nuevos alumnos a animarse a participar de la Copa. En la tarea, los valores que lo guían son el trabajo en equipo, el juego limpio, la responsabilidad y el compromiso. 

“Como entrenador, para mí lo más importante es que los chicos entiendan dónde están, y que están representando a un colegio. Les digo: ´Mírense el escudo que tienen en el pecho: así es como se llaman; a partir de ahora, son un equipo. Por eso tienen que aprender a ser responsables en sus actitudes y acciones. Después, que se diviertan y jueguen al fútbol. ¡Esto es un juego!”, afirma.

El regreso de Leonel a las canchas de la Copa Coca-Cola en su nuevo rol fue a pura nostalgia y alegría. “Fue muy especial encontrarme con ´Bocho´ Lavigne, coordinador de la Copa, quien en su momento fue el que me entregó la copa de goleador, y descubrir que 10 años después recordaba mi nombre y apellido, de qué colegio era, en qué año había ganado y con qué resultados. No podía creer que se acordara de todo. Para mí fue muy lindo participar de la Copa, es algo que nunca voy a olvidar. Fue como jugar en primera por un rato".