Cuando pensamos en educación, automáticamente pensamos en la escuela. Maestras, pizarrones, bancos, recreos y actos escolares conviven en nuestra memoria junto a las lecciones de lengua, matemáticas, geografía e historia. Pero esta asociación de ideas podría llegar a su fin: según advierte la reconocida socióloga argentina Inés Aguerrondo, vivimos en un momento en el que la educación no tiene por qué vincularse con la escuela, sino con un aprendizaje en sí mismo.  

Invitada como oradora del Foro Sustainable Brands Buenos Aires 2017, que contó con el auspicio de Coca-Cola de Argentina, Inés enfocó su mensaje en la “paradoja” que vive hoy la educación: la sociedad no se da cuenta de que hay que cambiar el sistema educativo para adaptarse a la rápida evolución del resto  de los ámbitos sociales como la tecnología, la política o la economía. “No vamos a resolver el problema de las competencias del siglo XXI con los currículums. Lo haremos con otros conocimientos, con otra forma de pensar. Es el pensamiento sistémico, el pensamiento de la complejidad, el pensamiento que permite entender la dinámica de los procesos y que permite dar herramientas para seguir aprendiendo”, explica.

Internet, una revolución sin vuelta atrás

Con vasta experiencia en planificación educativa y reformas de la educación, consultora de organismos internacionales, investigadora y autora de numerosos libros y artículos, Inés es una autoridad en la materia. La especialista considera que la evolución de la tecnología y la aparición de internet generaron un cambio de paradigma respecto de las formas de aprender: ahora cualquier persona, en cualquier momento, puede recibir nueva información. 

Se plantean, entonces, varios interrogantes: “¿Cómo pensaríamos un Estado que garantizara oportunidades de aprendizaje durante toda la vida a todos los ciudadanos? ¿Qué cosas se enseñarían?, ¿Con qué control?” Esos interrogantes disparan en la socióloga la pregunta madre: “¿Qué dirigente se atrevería a realizar este cambio educativo que conllevará, claro está, una gran conflictividad social?”. 

Hacia el fin de su disertación, Inés aboga por un futuro donde se democratice la educación: “Si el conocimiento de calidad no es para todos, no es democrático, no es parte del derecho a ser persona, no nos sirve. No nos sirve un sistema educativo de excelencia, porque significa que es para pocos”.

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