Si alguna vez prestaste atención a una lata de Coca-Cola, habrás notado que contiene un código de letras y números. Todas y cada una de nuestras bebidas que llegan al mercado poseen esta codificación individual de manera visible y legible, ya sea en el propio envase, la etiqueta o la tapa, con una fecha de consumo preferente (FCP) y el lote de fabricación. En las latas se ve así:

¿Por qué son importantes estos códigos en nuestros envases? Porque nos permiten localizar todos los productos en todo momento, y reconstruir las condiciones de fabricación, envasado, almacenado y distribución, de manera de que si surgiera alguna circunstancia que obligase a retirarlo del mercado su ubicación esté asegurada.

Por otra parte, para garantizar el perfecto funcionamiento del sistema, se ejecuta un programa de ejercicios periódicos de trazabilidad, lo que nos permite estar siempre preparados para gestionar cualquier situación potencial  de crisis y chequear que todo funcione correctamente.

 

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